Con el claro propósito de beneficiar a cinco agrupaciones de permisionarios del servicio de taxis del Aeropuerto de la Ciudad de México, las autoridades de la principal terminal aérea del país hicieron un “tramposo y doloso” reacomodo de cajas en salidas internacionales de la Terminal 2, para venta de boletos, con el que benefician abiertamente a cinco empresas del sector.
Estas agrupaciones, algunas de las más grandes entre las 11 que ofrecen este servicio en el aeropuerto capitalino son quienes usan los nombres y/o marcas comerciales Yellow Cab, Porto Taxi, Nueva Imagen, Sitio 300 y Aerotaxi.
María Guadalupe Espinosa, es la única mujer permisionaria que con la marca comercial Casadey presta el servicio de taxi, utilizando sólo unidades de su propiedad, no encontrándose agrupada, es la que resulta gravemente afectada, pues explicó que en el reacomodo hecho en la terminal dos el pasado viernes cinco de junio, las autoridades del aeropuerto desalojaron los módulo de venta de 10 empresas que ofrecen el servicio, que se encontraban en el interior del Aeródromo en la Puerta P “Llegadas Internacionales”, para asignarles una caja ubicada en la zona del arroyo vehicular entre puerta 3 y puerta 4.
Agregó que dicha ubicación no es visible a primera instancia por los usuarios del servicio, sino después de un recorrido, quienes descubren que existen “otras opciones de servicio”, por lo que se trata de una ubicación “sin visibilidad comercial”, aunado a que las cajas fueron confeccionadas de manera uniforme por el Aeropuerto, sin permitir identificar debidamente una empresa de otra, con mala iluminación, sin letreros llamativos y con una dimensión de escasamente 1.00 metro cuadrado.
No obstante, las autoridades aeroportuarias autorizaron y permitieron de manera privilegiada a las agrupaciones con los nombres y/o marcas comerciales Yellow Cab, Porto Taxi, Nueva Imagen, Sitio 300 y Aerotaxi, que conserven los módulos de venta con los anuncios, luminosidad, distintividad y dimensiones que habían venido usando, conservando su ubicación – salida puerta 3, terminal 2- lo cual les permite ser vistas inmediatamente por los pasajeros que llegan de vuelos internacionales, otorgándoles ventaja económica sin ninguna razón legal frente a las otras competidoras.
La propietaria de la empresa Casadey, aseguró que dicha decisión es claramente el resultado de un acuerdo previo entre las cinco empresas beneficiadas por el AICM, en un “pacto previo hecho en la mesa” y como parte de una estrategia para beneficiarlos o no incomodarlos, afectando comercialmente al resto, siendo varias de éstas las más pequeñas, como el caso de Casadey, Pista Plus, etcétera.
Explicó que esta acción es un capítulo más de los perniciosos actos que han protagonizado por años las agrupaciones monopólicas, ya sea entre ellos o en conjunción con las autoridades, como lo es en este caso, con el fin de obtener condiciones ventajosas, violando la Ley Federal de Competencia Económica, pretextando ocho de ellas que como tienen más de 1,200 unidades, poseen el derecho de “pisotear la ley y afectar la oportunidad de todas de competir en igualdad de condiciones, es decir con piso parejo”, pasando por alto las autoridades aeroportuarias la libre concurrencia y la igualdad sustantiva para Casadey.
Ante esta situación, la marca Casadey y su representación legal, este domingo siete tomaron fe de las ubicaciones previas y actuales de las cajas, lo que permite comprobar el doloso reacomodo de las mismas en el Aeropuerto de la Ciudad de México, que evidencia la clara intención de beneficiar económicamente a las más grandes, a las de siempre.
Espinosa añadió que la situación general que vive el aeropuerto de la capital mexicana ante las modificaciones por el Mundial de Futbol y la falta de efectividad en los tiempos para concretarlas, le permitió a los directivos del AICM “encontrar un pretexto” para, “bajo el argumento de hacer cambios y mejorar el servicio”, ayudar a las agrupaciones que siempre han apoyado y dañar a las más pequeñas, incluso con la probable intención de “sacarlos del mercado”, y como prueba de ello es el acto de quitarle a Casadey la toma de luz en su caja de terminal 2 con el fin de perjudicarla abiertamente en su labor.
