Acoso a futbolistas negros y miedo a ir al estadio si eres latino: bienvenidos al Mundial de Trump

Madrid

Estados Unidos, México y Canadá recibirán durante las próximas cinco semanas a miles de aficionados de hasta 48 países distintos con motivo del Mundial de Fútbol 2026. España, Japón, Senegal, Brasil, Egipto, Corea del Sur, Haití o Sudáfrica intentarán hacerse con la copa dorada que diseñó hace medio siglo el italiano Silvio Gazzaniga. Lo harán desde estadios y ciudades de los tres países anfitriones.

 Estados Unidos acogerá tres de cada cuatro partidos. Lo hará en plena escalada de la represión y las deportaciones masivas. Lo hará tras una abrupta campaña de limitación de visados y militarización de las calles. Lo hará mientras Donald Trump continúa con sus ataques ilegales en Irán o Gaza. Los otros treinta encuentros se jugarán en Monterrey, Guadalajara, Vancouver o Toronto. 

«Donald Trump intenta utilizar esta competición para lavar su imagen y vender una supuesta unidad entre aficiones, pero nada más lejos de la realidadLa falta de libertad de expresión, las políticas migratorias y la discriminación que sufren las personas trans o el colectivo LGTBIQ+ preocupaban antes del Mundial y preocupan -todavía más, si cabe- durante el Mundial», desliza Carlos de las Heras, responsable de Deporte y Derechos Humanos en Amnistía Internacional.

«El hecho de que no se denuncie -abiertamente- este blanqueo como sí se hizo hace cuatro años en Catar tiene que ver sobre todo con una cuestión de cifras. El Mundial de 2022 se saldó con miles de muertes durante la construcción de los estadios. Esto no ha ocurrido en Estados Unidos, pero tampoco le quita gravedad al asunto: muchos estadios los han construido migrantes en situación irregular que corrían el riesgo de ser identificados, deportados o sancionados», continúa el activista. 

Las alarmas han sonado incluso antes de que lo hicieran los silbatos. Estados Unidos ha vetado a los aficionados de Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Senegal, Haití e Irán. Trump intentó expulsar a este último país del torneo. Y como no ha podido cumplir su plegaria, hará que los jugadores de la selección iraní tengan que alojarse siempre en México y viajar -cuando toque- a alguna de las sedes de la competición en Estados Unidos.

Uzbekistán y su cuerpo técnico han sido registrados y cacheados con detectores de metales al llegar a Nueva York. El delantero de Irak, Aymen Hussein, ha sido detenido -durante varias horas- por los funcionarios de inmigración norteamericanos, tal y como han informado Reuters The New York Times. Y el fotógrafo del equipo ha sido directamente deportado por las patrullas fronterizas de Donald Trump. La misma suerte ha corrido Omar Artan, uno de los árbitros de la FIFA para este Mundial. El colegiado somalí ha tenido que volver a su país de origen tras la denegación de su visado nada más aterrizar en Miami. 

Por Público

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