Yo Campesino / En la mira

*Una vez más en palacio se plantearon dos realidades: 4T y la de los demás

Miguel A. Rocha Valencia

Mientras se hace cada vez más notorio el reparto de dinero en los medios electrónicos y escritos para mantener artificialmente los niveles de aprobación presidencial y los “grandes logros” de la 4T, las visiones de la realidad oficial y la social, se distancian y alcanzan niveles de confrontación.Incluso a nivel internacional se sostiene la premisa de pensar distinto y tener diferente óptica frente a cuestiones comunes como la seguridad y el comercio donde el punto de vista del exterior, arece encontrar eco en la mayoría de la sociedad mexicana y eso se nota en las consultas pagadas por el oficialismo ya que en un esfuerzo de sostener credibilidad, las encuestadoras fan sesgos de veracidad a los muestreos.

Por eso es que mientras en la aceptación presidencial dicen que se mantiene un nivel por arriba del 68 por ciento, en los temas de seguridad, buen gobierno y corrupción, la administración de la 4T sale reprobada.Es el mismo discurso que se asume en el gobierno de Estados Unidos donde su presidente y empleados afirman tener la mayor y mejor de las colaboraciones em seguridad con la mandataria mexicana, pero insisten en advertir abiertamente que no detendrán su lucha contra el crimen organizado de nuestro país, incluso mediante operaciones por aire mar y tierra.

Encuestas nacionales y voceros estadunidenses coinciden en lo mismo cuando hablan de la jefa del Ejecutivo mexicano a la cual otorgan altas calificaciones pero en un contrasentido, reprueban su administración en el tema de seguridad y lucha contra el crimen.Eso se traduce también en los altos niveles de corrupción que existe en la administración pública mexicana que sólo es posible con la participación de los funcionarios del gobierno a todos los niveles.

Lo mismo resulta con las estructuras criminales que para los mexicanos y los departamentos de Justicia, del tesoro y Seguridad Nacional de Estados Unidos, son protegidas y hasta fomentadas por funcionarios del gobierno en sus diversos niveles. Inclúyase en ello a legisladores del oficialismo y hasta organismos electorales que son indagados por actos de corrupción que propician la permanencia de los políticos asociados a la red delincuencial.

Por eso la señora Sara Carter, directora de la Oficina Nacional de Política para el Control de las Drogas estadunidense menciona “avances significativos” en la cooperación antidrogas con la administración de Claudia Sheinbaum, al tiempo de advertir que “los gobiernos saben que si no cooperan con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “se arrepentirán”. “Los vamos a poner en la mira”.

De los ejemplos de cooperación mencionados ya se dijo mucho y responden al “estilo” trumpiano de “golpe a sobadita” ya que más adelante insistió la funcionaria en advertir que se van sobre los recursos financieros d ellos cárteles y continuarán con solicitudes de extradición de políticos obviamente de Morena que sean considerados cómplices o socios de los criminales incluso utilizando los medios logísticos mexicanos, es decir, policías y militares a quienes les dicen que actúen en tal o cual asunto.Eso significa que por un lado, se piensa en que la colaboración va de maravilla y por la otra que se aplicará el garrote cuando no se haga caso a los pedidos de Estados Unidos que pone como pretexto su seguridad y salud para amenazara con actuaciones físicas y no sólo de cooperación e “inteligencia”.

Es una visión de ida, pero en la vuelta en palacio Nacional dicen que la colaboración va viento en popa y de nueva cuenta se saca el manido recurso de la soberanía para afirmar que acá hacemos lo que manda nuestra legislación, aunque de repente se brincan las trancas y se hacen “entregas a domicilio y a la carta” cuando se trata de criminales no tan comunes.

El asunto está entonces no en pensar distinto o actuar diferente sino en entender que al igual que las encuestas que dan alto puntaje a la presidenta, dan una calificación muy baja al gobierno en prácticamente todas las materias.Igual sucede con el discurso de los gringos que por un lado afirman que la colaboración anticrimen avanza muy bien y por el otro sueltan el garrotazo de la intervención directa no contra grupos criminales sino organizaciones terroristas que según ellos ponen en riesgo la seguridad de sus ciudadanos.

Si, son dos visiones, dos formas de pensar pero a la hora de actuar, Estados Unidos marca cual es su estilo, no sólo por lo de Nicolás Maduro sino ahora con el asesinato del líder del Tren de Aragua Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero” en territorio venezolano con la participación de militares estadunidenses y locales.O sea…

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