*La decisión de Morena de solicitar la nulidad de la elección para renovar el Congreso de Coahuila constituye una muestra más de su incapacidad para reconocer la voluntad popular cuando los resultados no le favorecen
Los resultados son contundentes. La alianza conformada por el PRI y la UDC obtuvo cerca de 700 mil votos y una ventaja superior a los 30 puntos porcentuales sobre Morena. Se trata de un triunfo limpio, legítimo e inobjetable que no deja espacio para interpretaciones ni dudas sobre el sentido del voto del pueblo coahuilense.
Las y los coahuilenses respaldaron un proyecto de gobierno que da resultados, que garantiza seguridad y desarrollo, y que cuenta con el liderazgo firme del gobernador Manolo Jiménez. También respaldaron al PRI, un partido con experiencia que sabe gobernar, dar resultados y que cuenta con una trayectoria comprobada de trabajo en favor de las familias de Coahuila.
Resulta preocupante que, en lugar de reconocer su derrota, Morena opte por desacreditar a las instituciones electorales y sembrar dudas sobre un proceso que transcurrió con legalidad, transparencia y apego a la voluntad ciudadana.
Más allá de la elección en Coahuila, este vergonzoso episodio obliga a una reflexión de fondo: Si Morena es incapaz de aceptar una derrota local por más de 30 puntos porcentuales, ¿qué podemos esperar cuando enfrente el juicio ciudadano en las elecciones federales de 2027 y del 2030?
Morena reconoce las elecciones únicamente cuando gana, en congruencia con la tradición autoritaria de los regímenes que admira y toma como referencia, como los de Venezuela bajo Nicolás Maduro, Cuba y Nicaragua. Cuando pierde, busca deslegitimar los resultados y construir narrativas para justificar ante sus militantes lo que fue incapaz de conseguir en las urnas.
Las y los mexicanos debemos tomar nota de lo que hoy ocurre en Coahuila. Lo que estamos viendo es el adelanto de la estrategia que Morena podría desplegar en 2027 y 2030 frente al creciente rechazo que han provocado su narcogobierno, su cinismo, su corrupción, la inseguridad, la destrucción de instituciones y el incumplimiento sistemático de sus promesas.
La mejor respuesta frente a quienes buscan cuestionar la decisión de la mayoría será la construcción de un gran frente opositor nacional y una participación masiva en las urnas. El próximo año, millones de mexicanas y mexicanos tendrán nuevamente la oportunidad de decidir entre un proyecto fallido que destruye instituciones y divide al país, o una alternativa que ofrece capacidad, rumbo, resultados y futuro.
Por eso, en el PRI defenderemos siempre la voluntad popular, la legalidad y la democracia. Lo hacemos porque creemos en México, en sus instituciones y en la fuerza de su gente. Coahuila demostró que sí existe una alternativa. Esa experiencia nos fortalece y nos compromete a seguir construyendo un proyecto de nación a la altura de lo que México necesita.
Denunciaremos y defenderemos el resultado contundente en Coahuila incluso con la vida.
¡Ni un paso atrás!
¡El PRI sí sabe gobernar!
ALEJANDRO MORENO
SENADOR DE LA REPÚBLICA
PRESIDENTE DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL PRI
