*Si el FBI se llevó al narco ¿Qué? Pero en México ¿Quién lo protegía?
Por Miguel A. Rocha Valemcia
Otro sainete ridículo por calificar lo menos, fue escenificado por la fiscalía general de la República donde evidenció (¿a propósito?) ignorancia supina envuelta en contradicciones superlativas como el de andar pidiendo información cuando según ellos, tuvieron en sus manos al piloto que llevó a El Mayo Zambada a Estados Unidos y la entrevista con uno de los actores principales, Rubén Rocha Moya.
Peor más allá de ese ridículo de media hora, los titulares de la dependencia dizque autónoma fue que insisten en que la justicia de Estados Unidos pactó con criminales, pero no indaga quién protegía y por qué a los delincuentes en territorio nacional ni mucho menos cual es la razón por la que no los detenía.
Por eso la pregunta es ¿Quién pactó?
Si quienes se llevaron al capo para ser juzgado en Nueva York o quienes lo dejaban realizar sus actividades en México, no sólo a él sino también a los chapitos que prefirieron entregarse a la autoridad estadunidense antes que someterse a las leyes mexicanas.
Porque no hay duda, los narcotraficantes mexicanos fueron protegidos por el gobierno de México, cuyo anterior titular del Ejecutivo realizó al menos 15 viajes a Sinaloa, seis de los cuales fueron a la cuna de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, Rubén Rocha Moya y de Enrique Inzunza Cázerez.
En una de esas visitas incluso, se reunió con la mamá de Joaquín Guzmán y le ofreció todo el apoyo a través de dos secretarios de estado, Marcelo Ebrard, de Relaciones Exteriores y Olga Sánchez Cordero de Gobernación para que pudiera visitar a su hijo en Estados Unidos. Y en otra, les inauguró una carretera que facilitó el tránsito con Durango y Chihuahua.
Ese mismo personaje que presumía ser la encarnación del proyecto llamado 4T del cual es dueño y vive en La Chingada de Palenque, Chiapas, fue quien bajo el pretexto de evitar una matazón, ordenó que el Ejército liberara a Ovidio Guzmán.
También fue él quien levantó la mano a Rubén Rocha Moya como gobernador, le brindó todo su apoyo y en un acto público hizo que la entonces presidenta electa, reiterara que toda la 4T estaba con él.
Ese Rocha al que el Mayo Zambada desde la prisión en Nueva York acusó de ser parte de su extracción en una finca sinaloense a donde habría de asistir el diputado Héctor Melesio Cuén Ojeda, a quien asesinaron y quisieron disfrazar el crimen con el montaje de un asalto en una gasolinera.
De nada de eso se habló en la conferencia de los titulares de la fiscalía general al servicio del Ejecutivo federal, donde sólo se habló de una supina ignorancia que disfraza la trama de complicidades con el crimen organizado.
Porque si de pactos con la delincuencia organizada se trata, habría que habar del papel que jugó el demagogo que dijo que iba a cambiar a México y se alzó como mesías, un profeta que señaló a otros como corruptos, incapaces, derrochadores y mentirosos, pero se convirtió o ya era peor que ellos.
Por eso cuando desde el oficialismo se acusa de pactos con criminales, pareciera que se muerden a lengua; más les valdría quedarse cayados para no salpicarse de la escupitina que lanzan al cielo.
Y si no, que nos digan cómo fue posible que los mayos y los chapos, Nemesio Oseguera Cervantes y muchos más líderes de bandas delincuenciales o capos de estructuras criminales-empresariales pudieron apoderarse de un país al que le infundieron miedo volviendo inseguras las carreteras y estados de la República donde se cavaron fosas clandestinas, se decapitaron o desmembraron a miles de mexicanos.
¿Quiénes permitieron más de 200 mil asesinatos por parte de la delincuencia o propiciaron la muerte de 800 mil mexicanos por el criminal robo de los fondos para medicamentos y vacunas? Esos sí son pactos criminales y no las negociaciones de los capos para irse a pagar deudas a otro país porque sienten que aquí los van a matar por saber demasiado.
Por eso se entregó el general Gerardo Mérida Sánchez; su vida estaba en riesgo y tal esa sea la razón para que el gobernador con licencia de Sinaloa esté bien guardado y custodiado, no se le vaya a ocurrir entregarse y confesar los arreglos o pactos que hizo la 4T con la delincuencia a cambio de que no le suceda lo que al rey del Huachicol, Sergio Carmona Angulo quien en el colmo superlativo del cinismo de la red criminal, recibió 22 millones de pesos de Pemex para distribuir con pipas de Pemex combustibles en la zona norte del país.
No se olvide que Carmona Angulo fue asesinado el 22 de noviembre de 2021 aproximadamente a las 17:15 horas dentro de una barbería ubicada en la colonia Del Valle, en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, justo luego de que se le ocurrió platicar con el FBI sobre su financiamiento a campañas a candidatos a gobernadores y diputados de Morena.
¿Quién pactó con criminales?
