Yo Campesino / El gran atraco

*Lo del huachicol va mucho más allá de una empresa, involucra a gobierno

En la trama armada desde la fiscalía general de la República que obedece instrucciones del Ejecutivo federal contra Ernesto Ruffo Appel, a quien atribuyen ser cabeza de una gran empresa criminal donde se han evadido al fisco más de 600 mil millones de pesos y robado a Pemex casi un billón de pesos en crudos, resulta ridículo que la misma dependencia atribuya al exgobernador panistas de Baja California transferencias por “sólo” 18 millones de pesos.

Pero más burdo resulta que en esa ridícula puesta en escena no aparezcan los mandos aduanales y militares que permitieron la entrada fraudulenta de millones de barriles de productos derivados de petróleo que se refinaron ilegalmente en Estados Unidos.

Más aún, no se explican los faltantes de entre 100 mil y 120 mil barriles diarios “desaparecidos” de los reportes de extracción de Petróleos Mexicanos con lo cual, el robo a la paraestatal superaría con mucho las cifras mencionadas hasta hoy y sólo se explicarían por el atraco cometido contra la paraestatal desde el mismo gobierno o bien, que se esos millones de barriles, se desviaron a otra parte, menos a la refinación en nuestras plantas o a las de Estados Unidos.

Ahí están los datos, pero nadie los explica y se pretende resumir la trama en un personaje al que insistimos apenas se le responsabiliza de recibir en sus cuentas 18 millones de pesos, cuando son muchos cientos de miles los que están en juego y donde necesariamente están involucrados funcionarios de alto nivel lo mismo en aduanas que en comunicaciones y desde luego empresas del estado, incluyendo la administración de ductos y las 600 pipas con las que se iba a combatir el huachicoleo.

Parte de esas pipas, consta en contratos, le permitieron a Sergio Carmona Angulo, Rey del Huachicol negociar millones de barriles de derivados del petróleo especialmente gasolina y diesel durante al menos tres años para financiar campañas de la 4T.

Los carros tanque eran intocables y muchos de ellos fueron administrados, usados por los militares que entregaban directamente sus productos a estaciones de servicio ubicadas principalmente en Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León.

Entonces sólo se hablaba del robo de combustibles a los ductos de Pemex, pero el negocio creció tanto que se pasó a la entrega directa de petróleo a refinerías estadounidenses para disfrazar el robo, hasta que hace poco más de un año, autoridades de Estados Unidos denunciaron el hecho y que el petróleo ya refinado volvía a cruzar de regreso la frontera con México.

O sea que del robo directo de petróleo se pasó al fraude fiscal ya que la gasolina y diesel que regresaba a México no pagaba los impuestos correspondientes y como nadie decía nada desde la autoridad, no se actuó al inicio de la actividad hasta que el escándalo reventó desde el otro lado de la frontera.

Fue entonces que cayeron los marinos; aquí se denunció la ilícita empresa; cuatro de los protagonistas fueron asesinados entre ellos un contra almirante; un exsecretario de marina fue involucrado incluso con audios, pero de entrada fue exonerado por el Ejecutivo; ni siquiera se dio visto a la fiscalía general de la República donde en los expedientes que se han conocido, se mencionan nombres muy interesantes como el de Adán Augusto y Andrés López.

Pero son intocables a pesar de que el gobierno actual cuenta con todo el poder, incluyendo al legislativo al Judicial y hasta los órganos electorales para actuar y si no lo hace seguramente se debe a presiones, dicen, pero al final se vuelve cómplice.
Hay muchos nombres antes que el de Ruffo Appel, de Sergio Carmona no mencionar porque ya lo mataron, pero siguen vivos los Cantú, los López y toda la cadena que se refiere a las aduanas marítimas y terrestres.

La misma administración de Pemex y los millones de barriles de crudo que están perdidos. Dicen que si se busca a los beneficiarios del crimen se haya a los culpables; el Ejecutivo tiene todo el poder para llegar a ellos y proceder conforme a Ley, pero si no lo hace es porque no quiere, salvo que la contaminación de los miles de millones (dicen que se puede llegar a los dos billones de pesos) haya alcanzado el más alto nivel.

Pero toda esta trama quererla descansar en una empresa donde uno de los socios recibió depósitos “miserables” de 18 millones de pesos, es una verdadera burla más allá de si es culpable o no.

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