*Ruffo ya fue declarado culpable en la mañanera; juicio, una pantomima
Por Miguel A. Rocha Valencia
Nadie duda que la jueza Alejandra Ramírez de la Vega (CP6825364), electa en los acordeones de la elección Judicial, fue la escogida por la fiscalía general de la Presidencia para llevar el caso de Ernesto Ruffo Appel y quien durante al menos tres días, recibió la instrucción de palacio Nacional para vincular a proceso al exgobernador panista contra quien existen “muchísimas pruebas” de ser la cabeza de “la mayor red de huachicol fiscal de México” o ¿Del mundo?
Para ello, la jueza ha dispuestos kilométricas audiencias de instrucción o presentación de pruebas que al menos en 55 años de periodista no había conocido, para luego redactar un escrito en el cual se va a sujetar a proceso a Ernesto Ruffo porque la juzgadora de acordeón, encontrará elementos para ello, o las muchísimas pruebas” que dicen en Palacio, hay en contra del indiciado.
Porque ¿A poco la jueza se va a aponer al juicio sumario que se practicó al californiano en el púlpito palaciego? Acción que de entrada es ilegal y punible por la ley porque viola el principio que por cierto parece inexistente para cualquier sujeto de la oposición incluyendo organizaciones civiles de la presunción de inocencia.
Ruffo Appel, es culpable, ya lo dijeron y no habrá en el oficialismo ni en el poder Judicial impuesto por el Ejecutivo, quien se atreva a contradecirlo, sin correr el riesgo de ser enviado al nuevo instrumento creado por Morena para castigar a los jueces que no obedezcan la línea trazada desde palacio Nacional.
Dirán que es un escándalo provocado, una cortina de humo para distraer del verdadero fondo de la trama criminal donde están metidos los paladines del morenato incluyendo a su creador y profeta hasta altos mandos militares y de dependencias públicas donde las complicidades marcan un camino directo al sur del país desde donde se afirma, se dirige el mensaje, la estrategia y la estructura completa de la empresa delincuencial.
Porque al final de cuentas con todo y la presumida culpabilidad del exgobernador, quedan las preguntas sin contestar de dónde quedaron los miles de millones del robo de combustible, los de la importación de refinados vía marítima y terrestre donde están metidos empresarios cuatroteros, agentes y autoridades aduanales.
El atraco a la Nación va más allá de los miserables 18 millones que dicen recibió Ruffo Appel como pago de su participación empresarial que se reduce a la petición de importación, pero no lo responsabiliza del escandaloso diferencial de cantidades que debieron registrarse en el puerto de entrada.
Porque el ingreso de tales refinados debió checarse a la entrada y recibir la autorización de alguna autoridad. Lo mismo ocurre con la salida de crudos con destino a las refinerías gringas. Aquí falta saber quién se robó el hidrocarburo, quien lo exportó y quien lo solicitó.
En esto último está el verdadero atraco donde se involucra a mandos militares de blanco y verde así como a empresarios transportistas, pero esos nombres, aunque se conocen y están en “autos”, no se pronuncian. Como si con el perro muerto se acabara la rabia, como si con el asesinato de varios marinos de alto rango y el Rey del Huachicol, se terminara la trama.
Nido de corrupción donde un panista les gustó de pagano y se le cargaran muchísimas pruebas, lo cual es un gran distractor del fondo de la trama criminal, con la cual se apoca la otra, la de las complicidades con la rama de delincuencia organizada donde coincidentemente “saltan” casi los mismos nombres y llegan lo mismo a Tabasco que a Chiapas, Sinaloa o Sonora y Tamaulipas pasando por Veracruz, Colima y Baja California.
Pareciera que la estrategia es apagar el fuego con fuego, de los males el menor o al menos una conflagración controlada donde no haya tanta mano extranjera que escribe nombres de notables morenistas cuyo punto común es que salieron buenos para el “bisne” se hicieron multimillonarios e un sexenio y ambiciosos, continúan enriqueciéndose del presupuesto y el despojo a la nación lo mismo en especie que con fraude fiscal.
Si en esta estrategia, no hay escapatoria, Ruffo Appel es culpable hasta de la masacre de Yaquis porque así lo decidieron en el tribunal de palacio Nacional y ese juicio será avalado por juzgadores del “acordeón” porque así se los ordenaron, no tienen de otra.
Porque la presunción de inocencia ya se borró del sistema político y judicial de México, por eso los empresarios no quieren invertir, que tal si mañana se les acusa de lo que digan en palacio.
