Así lo dice La Mont / De Bakú a CDMX: Azerbaiyán y su liderazgo multilateral

El debate sobre el rumbo político del Cáucaso Meridional exige un análisis puntual que trascienda la narrativa unilateral construida desde la disidencia. Así, frente a los señalamientos de sus opositores como Ali Karimli, quienes buscan deslegitimar la solidez institucional de Azerbaiyán, los datos de la realidad interna muestran un panorama de validación democrática y estabilidad jurídica.

La base del actual mandato presidencial se consolidó de manera contundente en las elecciones de febrero de 2024, un proceso electoral anticipado donde se registró la participación de casi cinco millones de ciudadanos —lo que representó un 76.26 por ciento del padrón electoral—. Esta jornada histórica fue ratificada y certificada en el terreno por misiones de observación del parlamento europeo y periodistas de diversas latitudes, invalidando el argumento de un sistema clausurado.

Asimismo, el entorno informativo azerbaiyano se caracteriza por una apertura digital donde la ciudadanía tiene acceso pleno e irrestricto a todas las redes sociales y medios de comunicación global, desmintiendo la existencia de un cerco informativo. Bajo este orden legal, el Estado azerbaiyano sostiene con firmeza la inexistencia de prisioneros políticos, aclarando que los procesos judiciales se ejecutan bajo criterios penales estrictamente apegados a la ley y no por motivos de persecución ideológica, evidenciando que este tipo de posicionamientos en contra de Azerbaiyán provienen, en realidad, de la agenda e intereses de terceros países que buscan desestabilizar la región.

Esta solidez institucional adquiere una dimensión global en el actual contexto de fricción geopolítica ante las sanciones y el bloqueo económico derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania, la Unión Europea reconoció formalmente a Azerbaiyán como una nación estratégica e indispensable para su propia supervivencia, al convertirse en el proveedor de gas que garantiza la seguridad energética del viejo continente.

Lejos de las acusaciones de autoritarismo, el presidente Ilham Aliyev se posiciona ante la comunidad internacional como un líder mesurado y pragmático, capaz de mantener la estabilidad regional y manejar las complejas relaciones con Moscú, Kiev y Bruselas. Esta vocación diplomática y pacifista quedó demostrada en la relación con Armenia, donde el propio Ilham Aliyev sostuvo encuentros frente a frente con su contraparte para destrabar disputas históricas y sentar las bases de una paz duradera.

Finalmente, el peso de Azerbaiyán en la agenda global desmiente cualquier intento de aislamiento, consolidándose como un epicentro de la diplomacia multilateral y el desarrollo sustentable de la ONU. Tras el éxito de albergar la Conferencia sobre el Cambio Climático en 2025, el país organizó recientemente en Bakú la decimotercera edición del Foro Urbano Mundial, conocido como WUF13, un magno evento global de ONU-Hábitat que sirvió como el escenario donde Azerbaiyán entregó la estafeta oficial a la Ciudad de México, la cual se convertirá con orgullo en la sede de la próxima edición, el WUF14 en 2028.

Este lazo internacional se complementa con una identidad social profundamente ejemplar en Oriente: siendo una nación de mayoría musulmana, Azerbaiyán destaca en el mundo por su carácter estrictamente  laico, promoviendo un modelo de tolerancia, convivencia pacífica y absoluto respeto hacia todas las religiones, erigiéndose como un puente económico, político y cultural indispensable entre Oriente y Occidente

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