*Gary Kildall murió alegando que Microsoft había copiado partes esenciales del CP/M, el sistema operativo que él había desarrollado
Por José Sobrevilla
Algunos inventos que han cambiado la vida de gran parte de la humanidad han dado origen a importantes empresas que, sorpresivamente, no han otorgado el reconocimiento suficiente a sus verdaderos creadores; otros fueron puestos en uso libre, pero los más abusados los han hecho propios, generando insultantes fortunas personales. Algo así vivió Gary Kildall (1942–1994), el informático estadounidense creador del primer sistema operativo para computadoras personales, quien perdió el contrato más importante de la historia de la tecnología: el software que habría dado inicio a la revolución de la informática personal.
Resulta que el día en que los ejecutivos de International Business Machines Corporation (IBM) lo visitaron para firmar el importante contrato, Kildall los dejó esperando varias horas porque ese día era el cumpleaños de Dorothy Gene McEwen Kildall (conocida comúnmente como Dorothy McEwen), su esposa, por lo que tomó uno de sus aviones y salió a volar con ella.
Otra vertiente de la historia asegura que IBM quería que Dorothy, administradora de la empresa, firmara un acuerdo de no divulgación estándar, pero que a ella le parecía muy limitante, y que, esencialmente, Digital Research, la compañía del matrimonio, exigía un pago por cada copia vendida, mientras que IBM quería un gran pago por los derechos de uso, sin limitaciones del CP/M, el sistema operativo que Kildal había desarrollado y que dominaba las primeras computadoras personales a finales de los años setenta.
A IBM le urgía cerrar el acuerdo sobre el sistema operativo para comercializar su nueva computadora personal; se dice que Dorothy, no había firmado el acuerdo de confidencialidad que exigían y, al no llegar a ese acuerdo, los ejecutivos terminaron buscando —como alternativa— a Bill Gates, (William Henry Gates III, /Seatle/28 de octubre de 1955) quien no tenía un sistema operativo propio, pero ante la oportunidad compró uno por 50 mil dólares que fue el que luego vendió a IBM como MS-DOS.
Gary Kildall era instructor de informática en la Escuela Naval de Posgrado de Estados Unidos en Monterey, California y, en 1974, al ver un anuncio acerca de un procesador de Intel, llamó a la compañía para ofrecer sus servicios, y fue contratado para escribir herramientas de programación para el nuevo microprocesador Intel 4004; después, la empresa le habló de los modelos 8008 y 8080, y él propuso que escribiría un lenguaje de alto nivel para ellos, mediante el cual el procesador sería infinitamente más útil, y se podrían enviar comandos similares (al inglés) al chip en lugar de comunicarse con él mediante ceros y unos.
El primer sistema de disquetes del mundo fue desarrollado por IBM en 1967, bajo la dirección del ingeniero Alan Shugart; sin embargo, no se introdujo en el mercado hasta 1971. Consistía en un disco magnético flexible de ocho pulgadas, cubierto con una funda protectora, con una capacidad inicial de unos 80 KB. Pero también —se encuentra documentado— que Intel había desarrollado ISIS, el sistema de disquetes, pero había decidido no comercializarlo, y Kildall les preguntó si podía vender una versión propia. Fue así que el sistema operativo que creó para él fue el CP/M (programa de control para microprocesadores), que podía gestionar periféricos como un monitor o una unidad de disco, y cuya empresa, Intergalactic Digital Research (hoy Digital Research Corporation), sería propietaria del software. Fue así que CP/M se convirtió en el sistema operativo dominante para microcomputadoras en la década de 1970 y estuvo presente en máquinas de Xerox, Kaypro, Kentucky Fried Computers y Morrow.
Quienes han escrito sobre el tema aseguran que Kildall estaba resentido y afirmaba que DOS, el procesador que Microsoft había comprado a Seattle Computer Products, copiaba las mejores características de CP/M y que Bill Gates lo había modificado lo suficiente como para que fuera incompatible con el desarrollado por Kildall.
También ha sido publicado que, en 2016, Bob Zeidman de la firma Zeidman Consulting, habría comparado los códigos fuente del CP/M de Digital Research Inc. y el DOS de Tim Paterson (el desarrollador contratado originalmente por Microsoft para escribirlo) para determinar si el código fuente original (del DOS) había sido copiado del código fuente del CP/M tal como se había rumoreado durante muchos años.
La conclusión de Zeidman fue que DOS no copió ningún código de CP/M; sin embargo, un número sustancial de llamadas al sistema sí habían sido copiadas, por lo que Digital Research pudo haber demandado derechos de autor contra Microsoft y, si eso hubiera sucedido, Microsoft podría haber alegado en su defensa que el hecho de que varios comandos del sistema utilizaran los mismos números no había reducido el mercado de CP/M.
Gary Kildall murió en Monterey, California, el 11 de julio de 1994 a los 52 años; la causa fue un fuerte golpe en la cabeza. Las circunstancias exactas de su fallecimiento siguen siendo un misterio; existen versiones encontradas: una que señala haber sufrido una caída accidental tras un altercado en un bar, al cual había llegado caracterizado o como parte de una banda de motociclistas, y otra que fue únicamente un golpe en circunstancias poco claras.
Hedy Lamarr y el indispensable Wi‑Fi
Quién lo diría: la actriz de cine, ingeniera de profesión e inventora austríaca nacionalizada estadounidense fue más recordada por su trabajo en la Época de Oro de Hollywood que como creadora de la tecnología de ‘salto de frecuencia’ que sentó las bases del Wi‑Fi, del GPS y del Bluetooth. Aunque no lo crea, Hedy Lamarr, esta distinguida dama, la más bella de Hollywood —se decía— , jamás recibió pago alguno por haber inventado la tecnología militar que hoy hace funcionar nuestros teléfonos celulares: el sistema de salto de frecuencia, co-inventado durante la Segunda Guerra Mundial, para impedir que los torpedos de los aliados de entonces fueran interceptados por los nazis.
La Marina de Estados Unidos conservó esta patente y la clasificó como secreta, pero durante la guerra jamás la utilizó; décadas después, cuando ya había expirado su vigencia, esa misma tecnología terminó por convertirse en la base del Wi-Fi, del Bluetooth y de las comunicaciones celulares modernas. Industrias enteras han crecido en torno a su idea y miles de millones de dólares han cambiado de manos gracias a un concepto que ella regaló a Estados Unidos, su país adoptivo.
Ella siempre quiso ser recordada por sus inventos y luchó mucho por ello, pero a los ochenta años de edad se encontraba recluida en su casa y, sí, recibió muchos premios, pero no cobró un centavo en regalías por su invento más importante. Y el ingrato mundo, los pocos que la recordaban lo hacían únicamente por su bello rostro, pero nunca por la creatividad de su mente.
Tim Berners-Lee, el inventor de la www (World Wide Web)
El científico británico de la computación, Sir Tim Berners-Lee, nacido en 1955, fue quien inventó en 1989 la World Wide Web (WWW) y pudo haber sido el multimillonario más grande de la historia cuando propuso aquel sistema de hipertexto para compartir información entre investigadores, pero desde el principio decidió que la web debería ser libre y abierta para todos. Sin embargo, las empresas hoy empoderadas como Google, Amazon y Facebook “honestamente” terminaron construyendo imperios valorados en billones de dólares sobre la infraestructura que él creó sin cobrar.
Fue en diciembre de 1990 cuando estableció la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP y, en octubre de 1994, fundó el consorcio de la World Wide Web (W3C) con sede en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que permitiría supervisar y estandarizar el desarrollo de las tecnologías sobre las que se fundamentaba la Web. Sus especificaciones de URL, HTTP y HTML fueron perfeccionándose a medida que la tecnología web se extendía.
Según consta en su propia página, “El 18 de marzo de 2013, Sir Tim, junto con Vinton Cerf, Robert Kahn, Louis Pouzin y Marc Andreessen, recibió el Premio Reina Isabel de Ingeniería por su “innovación pionera en ingeniería que ha beneficiado a la humanidad a nivel mundial”. El 4 de abril de 2017, obtuvo el Premio ACM A. M. Turing por inventar la World Wide Web, el primer navegador web y los protocolos y algoritmos fundamentales que permiten la escalabilidad de la web. Sin duda, el haber recibido el ‘Premio Turing’, conocido como el «Premio Nobel de la Informática”, significó mucho para él, porque es uno de los galardones más prestigiosos en el campo de la informática.
En septiembre de 2022, ganó el Premio de la Paz de Seúl por su labor en la promoción de la soberanía de los datos y por liderar el movimiento para «descentralizar» la web dominada por los gigantes tecnológicos. En septiembre de 2025, Sir Tim publicó su nuevo libro: “Esto es para todos”, y, con un patrimonio modesto, Berners-Lee pasó décadas abogando por la neutralidad de la red y la privacidad digital, a menudo en contra de las mismas empresas que se enriquecieron gracias a su generosidad.
Christopher Latham Scholes creador del teclado actual
Christopher Latham Sholes nació el 14 de febrero de 1819 en Mooresburg, Pensilvania, y fue el creador del teclado que hoy conocemos como QWERTY, para el cual estableció una disposición de teclas que minimizaba el riesgo de que las teclas se atascaran entre sí. El factor que determinaba la posición de los caracteres era la frecuencia de aparición de las letras adyacentes en inglés.
La disposición de letras que hoy nos resulta tan familiar en los teclados de los ordenadores, fabricados décadas después de su desarrollo, se ha mantenido prácticamente inalterada, aunque los motivos iniciales de su creación ya no resulten relevantes. QWERTY ha sido óptima para la velocidad de escritura: casi nadie usa hoy en día una máquina de escribir, pero en los ordenadores o teléfonos la disposición de los caracteres sigue siendo la misma. Existen muchas modificaciones en todo el mundo que adaptan la disposición original a las necesidades de los distintos idiomas[1].
Latham Sholes vendió los derechos a Remington por doce mil dólares porque tenía un prototipo funcional que quería desarrollar, pero no tenía dinero, y murió sin haber recibido nunca un centavo adicional. Remington convirtió la máquina de escribir en un producto revolucionario que transformó las oficinas, el periodismo, la literatura y la comunicación global. Murió en 1890, enfermo de tuberculosis, mientras Remington continuaba vendiendo máquinas de escribir por millones.
El mouse, el aparato que facilitó el desarrollo
Entre 1963 y 1964, el ingeniero Douglas Carl Engelbart (Portland, Oregón, 1925/2013), inventor estadounidense descendiente de noruegos, inventó el primer ratón o mouse de computadora, que consistía en una rústica caja de madera con dos ruedas metálicas perpendiculares y un único botón rojo en la parte superior; la salida del cable en la parte trasera, tenía gran semejanza con la cola de un roedor. Engelbart trabajaba en el Stanford Research Institute, que era titular de las patentes, y en algún momento, cuando la empresa necesitaba urgentemente dinero, vendió la patente del mouse a Apple por aproximadamente 40 mil dólares.
Tanto Apple como Microsoft han construido industrias enteras en torno a las ideas de Engelbart, y él pasó décadas siendo ignorado por una industria tecnológica que usaba su invento todos los días sin mencionarlo.
La oportunidad que Xerox rechazó
Iniciaba la década de los setenta cuando un grupo de investigadores de los laboratorios de Palo Alto Research Center, mejor conocidos como Xerox PARC habían creado una interfaz gráfica de usuario, el mouse, la impresión láser y las redes de Ethernet; esto es, la computadora personal moderna, diez años antes de que existiera; pero los ejecutivos no entendieron la importancia de lo que tenían porque a ellos únicamente les interesaba su negocio: las fotocopiadoras. Cierto día, en 1979, cuando Steve Jobs visitó las instalaciones de Xerox PARC, se dio cuenta de lo que esta empresa tenía y retomó sus ideas, las refinó y las convirtió en el Macintosh.
Luego llegó Microsoft con Windows y ahí continuó la historia. Así, las ideas que generaron los ingenieros de Xerox PARC cambiaron la realidad tecnológica; pero mientras Xerox seguía vendiendo y vendiendo fotocopiadoras, las fortunas generadas por estos inventos terminaron en Cupertino, California (famosa mundialmente por ser el corazón de Silicon Valley, sede global de Apple Inc.) y en Redmond, en el estado de Washington, centro tecnológico y económico de relevancia mundial. Aunque Xerox llegó a invertir más de 100 millones de dólares en diversos proyectos, jamás terminó de rentabilizarlos en algunos de sus productos; se convirtió en la principal fuente de inspiración para las nuevas tecnologías de los años setenta y buena parte de los ochenta.
[1] https://www.tme.eu/en/news/library-articles/inventors/page/57460/christopher-latham-sholes-necessity-is-the-mother-of-invention/
