*Datos de la OCDE aseguran que México tiene sobretasa de mortandad
Por Miguel A. Rocha Valencia
Que conste: quien destruyó el sistema de salud en México, fue el profeta de la 4T, quien se sirvió de instituciones y nuevos organismos para generar un nido de corrupción en que participaron principales actores de la transformación, incluyendo a sus hijos para saquear al país.
El bienestar de la sociedad, no le importó, como tampoco la vida de cientos de miles de ciudadanos que hoy estarían vivos si no fuera porque la pandemia le cayó “anillo al dedo” para afianzar los propósitos de su mal gobierno y el proyecto de la empobrecedora 4T.
La frase del prócer tabasqueño fue pronunciada el dos de abril del 2020 y en menos de 15 días, ante la “urgencia sanitaria” que vivía el país, el mundo por la pandemia del Sars Cov 2, hizo que la cámara de Diputados con mayoría morenista, le entregara la discrecionalidad del gasto público para lo que él considerara gastar.
Se borró la Ley, el presupuesto de Egresos, iniciaron recortes por todos lados, se borraron los fondos de diversos fideicomisos, se favorecieron los negocios de los amigos, hijos y compadres para dizque enfrentar una pandemia que el mismo mesías tropical minimizó de palabra, pero maximizó en los hechos para quedarse con el manejo discrecional del presupuesto.
Fue uno de los mayores saqueos de la historia y que tarde o temprano se conocerá su envergadura. También en esos días se pusieron los cimientos para la más grande empresa criminal de la 4T, la del huachicol con cabezas visibles en el entonces dirigente de Morena Mario Carillo y Sergio Carmona.
Dijo en ese tiempo el caudillo de Tepetitán que con el manejo unipersonal de los dineros enfrentaría la “corrupción estructural” heredada de gobiernos anteriores, pero no argumentó que la 4T asumiría esa importante misión, o sea, la podredumbre instituida como plan de gobierno. Desde entonces, de poco o nada sirve la Ley que se aprueba cada año pues se mueve al antojo del Ejecutivo.
Pero lo peor es que los fines sanitarios, no se atendieron y por ello, la pandemia cobró más de 800 mil mexicanos muertos y fue nuestro país el que d acuerdo con datos de la OCDE donde se registró el mayor número de personal médico que perdió la vida ante la falta de insumos para su protección contra la infección del Covid.
A nivel universal, perecieron 115 mil trabajadores de la salud, incluyendo médicos, enfermeras y personal de apoyo como laboratoristas y dentistas; en México se reportaron cerca de cinco mil entre enero del 2020 y mayo del 2021, según reportó la Organización Mundial de la Salud.
Pero más allá de los muertos directos por Covid, de los cuáles según las mismas fuentes, se pudieron evitar al menos 200 mil, México registró la mayor cifra de defunciones por causas tratables en Hispano América y el Caribe con 135 decesos por cada 100 mil habitantes.
El manejo discrecional del presupuesto de salud, causó que nos quedáramos sin insumos, que las carencias de medicamentos, reactivos de laboratorio, tratamientos para enfermedades crónico-degenerativas, especialmente cánceres, diabetes o hipertensión, cobraran la vida de muchos que con los recursos mencionados pudieron salvarse.
Se calcula que, por esta vía, al menos otros 200 mexicanos hoy estarían vivos, pero no hubo ni siquiera hilo para suturar, gasas ni torundas. En hospitales de alto nivel como el primero de Octubre del IMSS, no tuvieron siquiera paracetamol y diclofenaco. Muchos médicos y familiares debían conseguirlos por su cuenta.
Por eso se consideró al personal médico como auténticos héroes porque fueron a la batalla mortal sin contar siquiera con cubrebocas adecuados. Hoy, el gobierno de la 4T los tiene por enemigos y los desprecia.
Ahora, la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Banco Mundial y el BID reportan a través del estudio “Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe, que México superó a naciones como Brasil, Argentina, Colombia en mortalidad por problemas de salud que se pudieron evitar con atención médica oportuna, que incluye medicamentos y tratamientos. De todos los casos, las cardiopatías representaron el 63 por ciento.
Pero eso si, se entregan contratos a los cuates para que suministren respiradores mecánicos, se cancelaron compras de medicamentos bajo un falso presupuesto de corrupción y la consolidación de la misma bajo un esquema concentrador y discrecional, sin normativas y a criterio de quien manda.
Y al mismo tiempo, los estragos de la destrucción de instituciones que tal vez funcionaban mal, pero ayudaban continúa con sustitutos que se cancelan por inoperantes y corruptos o que no dan solución. Las carencias aumentan a pesar del discurso oficial y en tanto los mexicanos que para evitar la muerte no deberían enfermarse, se acumulan en los panteones.
