• El ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz presenta el libro Rafael Cauduro: Una vida dedicada al arte, obra mural.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoce y actúa de cara al clamor por la justicia de la sociedad mexicana y ratifica su compromiso con ser un factor de cambio en favor de las personas, afirmó el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz.
En el marco de la presentación del libro Rafael Cauduro: Una vida dedicada al arte, obra mural, el ministro presidente señaló que, así como la obra del maestro muralista recuerda que detrás de cada expediente hay personas, en la Suprema Corte se tiene claro que la justicia no consiste únicamente en aplicar la norma, sino también en generar un impacto positivo en la vida de la ciudadanía.
“La apuesta por participar en el proceso de elección judicial es una apuesta a la esperanza, es una apuesta a que las cosas pueden cambiar y que nosotros podemos ser un actor central para este cambio”, enfatizó.
En el área de Murales del edificio sede del Alto Tribunal, María de las Mercedes Sierra Kehoe, coordinadora de la obra literaria, aseveró que Rafael Cauduro hizo visible la desaparición para construir una permanencia.
“La materia desaparece, el muro se deteriora, las obras son violentadas, pero mientras exista memoria, la investigación y la voluntad de preservar, la obra continuará hablando. Que este libro contribuya a que Rafael Cauduro siga hablándonos”, manifestó.
Por su parte, Rebeca Barquera Guzmán, investigadora del Instituto de
Investigaciones Estéticas de la UNAM, aseguró que la obra Rafael Cauduro, una vida dedicada al arte es un libro didáctico de investigación profusamente ilustrado en el que el trabajo con los archivos y colecciones abre mundos y muchas nuevas preguntas.
“La gran diversidad en la producción de Cauduro interpeló a los investigadores y los dirigió a una búsqueda de las continuidades, ausencias y silencios en el muralismo del artista” subrayó.
Liliana Pérez Cano, directora de la Casa Estudio Rafael Cauduro, mencionó que para Cauduro el arte público era esencial y lo que más le gustaba era que la gente pudiera ver su obra; que su trabajo formara parte de los espacios cotidianos y que las personas lo encontraran como parte de su vida diaria.
“Estos textos dejan constancia de la riqueza de su trabajo, recuperan historias que podrían olvidarse, pero ofrecen nuevas formas para que las nuevas generaciones tengan la posibilidad de conocerlo más allá de las imágenes”, consideró.
El libro, que consta de seis trabajos de investigación, es el primer volumen de la colección Arte Mural y Patrimonio y surge como una iniciativa editorial especializada dedicada al estudio, documentación y análisis crítico del arte mural en sus múltiples dimensiones históricas, técnicas y patrimoniales.
Rafael Cauduro, artista y muralista contemporáneo mexicano, se distinguió a nivel mundial por su sensibilidad para hacer de los murales un espacio a la memoria, la crítica y la reflexión, con técnicas que impactan visual y conceptualmente; pero, sobre todo, un espacio en el que el arte dialoga con la memoria, la historia y la vida cotidiana.
Su taller era un espacio experimental. Del lápiz podía pasar al óleo, utilizar madera, resinas, fibra de vidrio, yeso, lacas automotrices, cualquier material, herramienta o elemento para producir distintas texturas que llevaran a una narrativa que confronta al espectador con lo que observa.
Desde una estación del Metro, espacio urbano que convierte a los usuarios del transporte en espectadores, hasta una fachada de un edificio o las escalinatas del Alto Tribunal de México, los convirtió en lugares de memoria y reflexión.
Sus murales no fueron la excepción. Pueden entenderse como espacios para representar la realidad contemporánea a través de elementos históricos, religiosos, políticos y sociales.
Una de sus expresiones más complejas por su concepción fue Un clamor por la justicia. Siete crímenes mayores, que luce en las escaleras de la sede principal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
En 2006, el maestro Cauduro fue invitado para hacer un mural que reflejara la historia de la justicia en México. Con Siete crímenes mayores plasmó en distintas dimensiones la realidad: de lo celestial a lo terrenal, presente y futuro, la vida y la destrucción.
Con una estructura en tres niveles que pueden relacionarse simbólicamente con el inframundo, la tierra y el cielo, logró con una visión crítica reflejar las fallas, limitaciones y problemas en el sistema de justicia. Por ejemplo, procesos lentos, burocracia, represión, violencia e impunidad.
El sótano representa el inframundo; el primer nivel se relaciona con la realidad terrenal y con diferentes manifestaciones de violencia; mientras que la parte superior introduce una dimensión celestial y apocalíptica.
De este modo, la obra de Cauduro en el Máximo Tribunal representa un patrimonio artístico y cultural que invita a las personas a recordar y reflexionar sobre el significado de la justicia y la responsabilidad de las instituciones frente a la sociedad.

