Tres lustros  del Movimiento Guinda

Así lo dice La Mont

Origen: Al arribar a sus quince años de historia documentada desde que comenzó a gestarse como asociación civil y movimiento social antes de obtener su registro formal, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se  consolidó bajo una serie de postulados e ideología que fusionan el nacionalismo de izquierda, la socialdemocracia y el llamado «Humanismo Mexicano», cuya máxima principal y eje discursivo se centra en la premisa «por el bien de todos, primero los pobres». Esta estructura ideológica, diseñada para rechazar abiertamente las políticas neoliberales y priorizar el combate a la corrupción, está fundamentada sobre un marco para diseñado para dar voz a sus millones de militantes de base. Dentro de su robusta organización interna, Morena cuenta con una extensa red territorial que se materializa  en 3,000 consejeros estatales, quienes son electos a razón de diez representantes por cada uno de los 300 distritos electorales federales del país. De este enorme bloque de liderazgos territoriales se decantan los 300 integrantes del Consejo Nacional, máxima autoridad deliberativa conformada por 200 miembros electos directamente en el Congreso Nacional y 100 posiciones estatutarias automáticas que incluyen a los dirigentes estatales y otros perfiles estratégicos clave.

Estructura: El máximo órgano de decisión y gobierno del partido es el Congreso Nacional, el cual posee la facultad exclusiva de modificar los estatutos internos y trazar las rutas de largo plazo, mientras que el Consejo Nacional funciona como la instancia principal de conducción y evaluación entre congresos. En el terreno de la ejecución cotidiana de la estrategia y la labor administrativa, el Comité Ejecutivo Nacional opera como la instancia directiva permanente a nivel nacional. Mediante esta maquinaria institucional, la estructura  logró  una expansión electoral  gobernando los destinos de cerca de dos decenas de entidades federativas, per se   o mediante alianzas estratégicas. La evaluación que las poblaciones hacen sobre la gestión en estos estados muestra contrastes pronunciados dictados por la coyuntura local. Por un lado, entidades con  estabilidad y baja incidencia delictiva como   Hidalgo,Yucatán y Chiapas  suelen reflejar elevados índices de aprobación ciudadana e indicadores estables de gobernabilidad institucional; por otra parte, aquellos gobernadores de estados crónicamente afectados por fenómenos de violencia o disputas de grupos delictivos, como ocurre en Sinaloa, Guerrero,  Zacatecas y Baja California  enfrentan un desgaste agudo y constante que erosiona su popularidad y añade un nivel importante de complejidad para el proyecto partidista a mediano plazo.

Esfuerzo: Con la mirada de sus estructuras puesta sobre las próximas elecciones intermedias de junio, en donde se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados federal y 17  gubernaturas, el partido encontrará focos rojos muy focalizados que amenazan su hegemonía. Las principales alertas  provendrán justamente de las regiones donde la inseguridad y las fracturas en el tejido social dominen la agenda ciudadana y los debates públicos, lo cual puede traducirse en desmovilización o voto de castigo por parte de sectores metropolitanos y amplios segmentos de las clases medias urbanas. Asimismo, mantener los niveles de sufragios en algunas demarcaciones del centro del país requerirá un esfuerzo mayúsculo para frenar la alta competitividad que caracteriza a las capitales altamente informadas y politizadas. Retener una vez más su mayoría absoluta o calificada en San Lázaro representa el desafío legislativo supremo para la continuidad de su agenda de gobierno nacional; aunque cuentan a su favor con los robustos programas sociales vigentes y cierta falta de cohesión en las fuerzas opositoras, el desgaste natural provocado por gobernar la mayor parte del territorio mexicano pondrá a prueba su disciplina interna frente al proceso de selección de miles de candidaturas.

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