Lei Jun, fundador de Xiaomi, ¿el Steve Jobs chino?

*En 2021, antes de dejar la presidencia, Donald Trump —en su primer mandato—, mediante la Orden Ejecutiva #13959, acusó falsamente a Xiaomi de ser “compañía militar comunista china”, lo que llevó a la telefónica a fundar Xiaomi Auto Factory

Por José Sobrevilla

Como “líder fallido” y el “peor presidente del país”, pasará a la historia @realDonaldTrump por su desprecio por las instituciones democráticas, ha dicho Arnold Schwarzenegger, actor y exgobernador republicano; mientras que Robert De Niro, otro de sus críticos, considera que las políticas arancelarias y de financiamiento cultural son un “ataque a la creatividad” y las actitudes del mandatario son las de un “autócrata”.

Estas opiniones se juntan cuando, en forma arbitraria, el estadounidense, aquel 14 de enero de 2021, en los últimos días de su gobierno, acusó, —como en otros casos ha hecho— a través del Departamento de Defensa de Estados Unidos (mediante la Orden Ejecutiva #13959), a la telefónica Xiaomi de ser “Compañía Militar Comunista China”, CCMC,  (por sus siglas en inglés) y prohibió a los estadounidenses comprar o mantener acciones de la compañía, lo que hizo recordar a quien esto escribe aquella canción de 2025 “Ganaron los malos”[1] (jugaron más sucio) del álbum “Puertas” del grupo uruguayo El cuarteto NOS.

Los titulares internacionales fueron brutales y —están documentados—. Por ejemplo, el diario El País (15 de enero de 2021 / Antonia Laborde) difundió “EEUU incluye a Xiaomi en su lista negra por sus supuestas conexiones con el ejército chino. El fabricante de teléfonos móviles ha desmentido la acusación y asegura que no mantiene afiliación con la armada de su país”. Pero en la sede de Xiaomi en Pekín, la ansiedad era más que justificada, porque no se sabía hasta dónde llegarían las sanciones ni qué quedaría del negocio si estas escalaban.

Lei Jun, cofundador de Xiaomi, convocó una reunión de emergencia con su consejo de administración y, en esa sala, alguien preguntó: “¿Qué pasaría con los 30 mil empleados si el negocio de los teléfonos no pudiera continuar?” Ante el silencio, Lei respondió: “Xiaomi fabricará automóviles”.

El 29 de enero de 2021, Xiaomi ya había demandado al Departamento de Defensa, al Departamento del Tesoro y al presidente de Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito de Columbia, negando los vínculos imputados con el Ejército chino y, el 12 de marzo de 2021, el juez Rudolph Contreras (Presidente del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de los Estados Unidos) dictó una medida cautelar que bloqueó la designación, calificándola de “arbitraria y caprichosa”, levantando las restricciones a los inversores estadounidenses; y ya, para el 11 de mayo de 2021, el Departamento de Defensa aceptaba retirar a Xiaomi de la lista sin inconformarse formalmente ante un tribunal superior contra la decisión.

Aunque se habla de un acuerdo, lo real es que el 25 de mayo de 2021 el tribunal dictó una orden final que revocó oficialmente la designación de Xiaomi como CCMC y levantó formalmente todas las restricciones sobre sus valores; en resumen, la acusación no prosperó y lo que comenzó como una medida de última hora de la administración Trump terminó en una victoria judicial completa para Xiaomi. En consecuencia, las listas militares chinas publicadas el 3 de junio de 2021 ya no la incluían.

La historia de un singular emprendimiento

Ante el anuncio en aquella asamblea de fabricar automóviles, las firmas de capital de riesgo, especialmente chinas, ofrecieron a Lei Jun hasta diez millones de dólares para su nuevo emprendimiento, sin embargo, él los rechazó todos, argumentando que sería financiado con capital de Xiaomi: sin accionistas externos, ni visiones en competencia, sin presiones para salir, declarándolo públicamente porque el mundo entero acabaría por escucharlo.

Cabe destacar que Lei Jun no era hijo de una familia adinerada ni tenía conexiones con familias poderosas, y que durante la mayor parte de su vida fue conocido como ‘el Steve Jobs chino’, una connotación que, más que favorecerle, parecía perjudicarle, han señalado algunos de sus seguidores, y que más bien tenía que ver con la historia del famoso Iphone, la marca de la manzana estadounidense.

Lei Jun nació el 16 de diciembre de 1969 en Xiantao, Hubei, China, y se graduó en Ciencias de la Computación de la Universidad de Wuhan (1991) y, al siguiente año de su graduación, se había unido a Kingsoft Corporation (en 1992), donde empezó como ingeniero ordinario y, al cumplir los 27 años de edad, era ya director ejecutivo, escalando hasta convertirse en presidente del consejo de administración, lo que llevó a la empresa a cotizar en 2007 en la Bolsa de Valores de Hong Kong.

Además, de presidente de Kingsoft (empresa de software y tecnología más antigua de China, fundada en 1988, con sede central en Pekín). Lo fue también de Shunwei Capital (firma de capital de riesgo y de gestión de activos alternativos con sede en Pekín, China, fundada en 2011). Desde 2013 ha sido diputado del Congreso Nacional del Pueblo de China (la Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano legislativo de China) en representación del distrito congresional de la provincia de Guangdong; y se ha convertido en uno de los ‘inversores ángeles’ más prolíficos del ecosistema tecnológico chino, respaldando startups de comercio electrónico, aplicaciones móviles y productos electrónicos de consumo.

En el año 2000, Lei fundó la plataforma de comercio electrónico Joyo.com, que en 2004 fue adquirida por Amazon por un total de 75 millones de dólares (72 millones en efectivo y el resto en opciones sobre acciones asumidas). Cofundó Xiaomi en 2010 junto con Lin Bin y otros socios y, en 2021, anunció la entrada de Xiaomi en el mercado de los vehículos eléctricos, lo que culminó con el lanzamiento del sedán Xiaomi SU7 en 2024 y con versiones posteriores, como el SU7 Ultra, por citar algunos.

La idea de fundar Xiaomi era simple y radical: fabricar un teléfono inteligente con las especificaciones de un modelo de gama alta y venderlo a una fracción del precio, sin márgenes inflados en el precio de venta al por menor, sin intermediarios ni acuerdos con operadoras, y comercializarlo directamente en internet, dejando que el producto hablara por sí solo. Al enterarse de sus intenciones, los veteranos de la industria se rieron.

Sin embargo, en cuatro años, Xiaomi ya se había convertido en la marca de teléfonos inteligentes número uno en China por volumen de ventas y, una década después, era el tercer fabricante de teléfonos inteligentes más grande del mundo. Detrás de Apple y Samsung, Lei Jun había logrado lo que todos decían imposible y lo había hecho posible en menos tiempo del que la mayoría de las empresas tardan en planificar el lanzamiento de un producto.

“Este es el último gran emprendimiento de mi carrera” —dijo Lei Jun— según documentó Drive-in&rpm en español; y “Estoy dispuesto a apostar todo lo que he construido por esto” (…) sin embargo, la duda quedaba porque un automóvil requiere años de ingeniería, miles de millones en materiales, instalaciones dedicadas a pruebas de choque, programas de homologación para cada mercado objetivo, una red de concesionarios o de servicios, logística de repuestos y una planta de fabricación de ensamblajes mecánicos y electrónicos complejos con tolerancias, medidas en fracciones de milímetro, cada día, en volumen y sin errores…

Una vez que Xiaomi Auto Factory fue registrada formalmente, la operación de reclutamiento consistió en atraer ingenieros de GAC (Guangzhou Automobile Group Co., Ltd.), de B&D (Build Your Dreams), la División Automotriz de Huawei, de NIO (multinacional de vehículos eléctricos inteligentes establecida en Shanghái) y de Xpeng (Guangzhou Xiaopeng Motors Technology Co. Ltd.); fueron contratados arquitectos de software que habían desarrollado sistemas de conducción autónoma; ingenieros de baterías, especialistas en dinámica de chasis, expertos en procesos de fabricación y —en un tiempo muy breve— reunió a uno de los equipos de ingeniería automotriz más capaces de China.

Para trabajar en el proyecto SU-7, incorporó —además— como consultor de diseño a Chris Bangle, exdirector de diseño de BMW y responsable del diseño de la serie E60, el E65, el Z4 y otros vehículos muy debatidos, reveló en un video de Drive-in&rpm.

El 28 de marzo de 2024 Lei Jun presentó al mundo el Xiaomi SU-7, un sedán eléctrico de cuatro puertas, elegante, bajo y aerodinámicamente eficiente. En los primeros cuatro minutos del lanzamiento se habían realizado 10.000 pedidos y 27 minutos después, 50.000. Esto a pesar de que su coeficiente de arrastre (0.195) era inferior al del Porsche Taycan, que en México llegaba a costar 5 millones 048 mil pesos, y era uno de los automóviles de producción más aerodinámicamente optimizados del mundo.

En febrero de 2025, Xiaomi presentó el SU-7 Ultra, con 1.527 caballos de fuerza, propulsado por tres motores eléctricos, todos desarrollados en colaboración con CATL, el mayor fabricante mundial de baterías de iones de litio para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. El paquete de baterías utilizaba la química Kilin II de CATL, capaz de cargarse del 0 al 100% en 12 minutos. La carrocería de fibra de carbono contribuyó a un sistema combinado capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en 1,97 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 350 kilómetros por hora.  

En declaraciones, Lei Jun ha reconocido que las sanciones estadounidenses contra Xiaomi en 2021 no fueron el motivo para poner en marcha la fábrica de autos, pero sí el catalizador decisivo para acelerar la diversificación hacia los autos eléctricos. Lo que es un hecho es que la fábrica existe, opera a gran escala y Xiaomi dejó de ser un proyecto experimental para convertirse en un fabricante automotriz de volumen. La planta de Xiaomi Auto Factory está en Yizhuang, Beijing, dentro de la Beijing Economic-Technological Development Area.

Ocupa aproximadamente 718.000 m² e integra investigación, desarrollo, producción, pruebas y experiencia del cliente; cuenta con seis talleres principales para vehículos de nueva energía y afirma que los procesos fundamentales están automatizados al 100% mediante más de 700 robots. Los datos financieros de Xiaomi han mostrado que las entregas en 2025 aumentaron 200.4%, de 136 mil 854 unidades en 2024 a 411 mil 082 en 2025. Además, el negocio automotriz alcanzó por primera vez un resultado operativo positivo: unos 900 millones de yuanes (134 millones 236,170 dólares). Y en el primer semestre de 2026 Xiaomi entregó otros 185 mil 055 vehículos, un aumento interanual de 17.7 por ciento, según sus propios datos.

A finales de septiembre, Xiaomi informó que las entregas mensuales habían superado, por primera vez en 2026, las 40 mil unidades. Con ello, las entregas de los primeros nueve meses de 2026 alcanzaron al menos 286 mil 475 vehículos, mientras que las liquidaciones acumuladas desde 2024 ya superaban las 800 mil unidades… Y la empresa continúa ampliando su gama.

En 2026, —por ejemplo— Xiaomi obtuvo la autorización regulatoria china para fabricar también vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV) y, en septiembre de ese año, lanzó la nueva familia Sky Nomad, ampliando considerablemente su presencia en el segmento de los familiares SUV (Sport Utility Vehicle o Vehículo Utilitario Deportivo), aunque —ha reiterado Lei Jun— en la actualidad no está preparando su entrada al mercado estadounidense, y el Sky Nomad saldría a la venta en septiembre de 2026 y, en 2027, iniciará su expansión internacional en Europa.

En febrero de 2026, tras ser fotografiado un YU7 circulando por calles de Estados Unidos, Lei Jun señaló que aquel vehículo estaba siendo —probablemente— utilizado para pruebas o benchmarking por parte de alguna empresa estadounidense.

La comercialización actual de teléfonos Xiaomi está en transición de modelo: vender menos unidades, pero a un precio más alto, con un enfoque más marcado en la gama alta y premium para contrarrestar la crisis mundial de la memoria y de otros componentes.

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