Yo Campesino / Teme a Monreal

• Confía el Ganso en que la ambición de poder mantenga la oposición dividida.

Por Miguel A. Rocha Valencia

Afirman que el Ganso confía más en la oposición que en sí mismo o los suyos para mantener su proyecto transexenal, destruir instituciones, centralizar el poder, el dinero y hundir al país en una pobreza irreversible en décadas.
Y es que con todo y la enanez de su gabinete integrado por puros cuates, amigos de cuarta y desde luego su corta estatura mental y administrativa, el profeta de la 4T no tiene ante sí ningún enemigo de peligro, alguien que le pueda hacer competencia o le dispute el poder por la vía electoral. Por la fuerza, podría surgir algo en el instituto armado o algún poder fáctico.
Pero de la competencia política no se preocupa; ésta tendría que salir desde adentro y para eso ya toma medidas mediatizando a sus posibles contendientes o aspirantes rebeldes, como sería Ricardo Monreal Ávila, a quien ya tiene acotado y, llegado el caso, le aplicaría el mismo “tratamiento” que a sus opositores con una carpeta de investigación para “negociar” su silencio e inmovilidad.
Incluso los pecados familiares como los de su hermano David están anotados en el libro de los recuerdos y revanchas del mesías tropical.
Empero, Monreal Ávila si tiene peso específico, tal vez no el suficiente hacia el interior de Morena, pero lo tiene y se dejó ver en la “elección” de la señora Olga Sánchez Cordero para presidir el Senado, pasando por encima de otras cuatro aspirantes que ya tenían realizada la talacha.
Incluso varios de los inconformes pusieron en su boleta que estaban contra la imposición del machuchón de Palacio Nacional, lo cual constituye en sí, una protesta que, aunque en secreto, se hizo abierta. Esa inconformidad no fomentada sino surgida del dejo de dignidad que hay en algunos legisladores, podría tomar partido.
Pero, además, el ganso parece olvidar el oficio, la experiencia política del zacatecano quien, incluso tragándose el vómito por ocurrencias excesivas de su jefe, hace la talacha con sus pares de la oposición y evita a como dé lugar el rompimiento que con declaraciones, descalificaciones, ofensas, agresiones y condenas parece buscar el ánade tabasqueña con empresarios, clases medias y opositores.
Es decir que, en el mismo trabajo realizado para el mesías, Monreal gana pues mantiene los canales abiertos y la relación cercana con quienes el presidentito se pelea todos los días.
Eso es un background que atesora el aun líder de la bancada de Morena en el Senado y que vale oro y del cual se puede servir para cuando en unos meses materialice su intención, ya manifiesta, de contender por la sucesión presidencial.
A Monreal si le teme el caudillo de Tepetitán, sabe que no es un pelele, es político y llegado el momento, cumpliría con la tradición de rompimiento con su antecesor bajo el criterio de que “el poder no se comparte”.
Si eso ocurriera, las fuerzas vivas del país tendrían una opción más allá de la incondicional que designen desde Palacio Nacional. Empresarios, clases medias y hasta opositores verían “in extremis” un camino para evitar continuar con la debacle que vive el país.
Claro, falta tiempo y en pocos meses el profeta cuatrotero podría intentar enterrar con tierra roja al zacatecano, pero falta que éste se deje. Tal vez se agazapará, pero no va a dejar la plaza sin competir como lo hizo con la jefatura de gobierno de la CDMX, máxime si la actual ocupante del palacio del Ayuntamiento es una calca, un clon servil de su vecino.
Desde luego no se descarta que la oposición haga su tarea, pero están tan divididos hacia adentro que se pelean por cualquier huesito que les llega. La lucha de egos interna es nota de todos los días.

Marko Cortés, Jesús Zambrano y Alejandro Moreno, se sumaron, aunque no para bien de México sino para sacar una mejor tajada, pero serán incapaces de caminar juntos, sus huestes en mayor o menor grado, esperan dar el salto y conforme se acerque la hora, algunos o muchos, chaquetearán, está en su ADN.
Por eso el oráculo no les teme como partidos, aunque sí le preocupa que surja “un liderazgo” que no se agache y logre aglutinar lo suficiente para ganarle en las urnas. Créanme, no se necesitaría mucho, la propia chachalaca olmeca se encarga de golpearse… tooodos los días.

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