Yo Campesino / México bajo fuego

• Avanza inexorable el crimen, perdemos oportunidades y se cancela inversión.

Por Miguel A. Rocha Valencia

Es clara la misión de la 4T: hundir al país y convertir a los mexicanos en esclavos de la pobreza, la violencia del crimen organizado y la desesperanza.
Por ello es que mientras la exembajadora de México en Estados Unidos Martha Elena Federica Bárcena Coqui advierte que se pierden oportunidades de crecimiento e inversión con el vecino del norte, y disminuye el atractivo del país para inversión en infraestructura y energías limpias, el crimen organizado se apoderó de una mayor porción del territorio nacional. Ahora es Zacatecas donde 15 municipios ya están bajo la tutela y violencia de los principales cárteles; Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
La embajadora no se explica por qué México, su gobierno desdeña las oportunidades y se pierden meses para establecer una agenda de competitividad que permita relocalizar cadenas productivas para generar empleos o la reconversión automotriz en autos eléctricos.
Bueno, en el fondo si se lo explica pues apunta que en el gobierno de la 4T hay incomprensión, “personas demasiado radicales” que al abrir un tema piensan que cualquier cosa es invasión a la soberanía o entrada a la intervención, cuando de lo que se trata es abrir cauces a la cooperación.
Para Bárcena Coqui el tiempo pasa y la “ventana de oportunidades se cierra” con Estados Unidos, pues en 2022 ellos entrarán a elecciones legislativas y al siguiente México
estará metido en la presidencial.
Para colmo de males, viene la contrarreforma eléctrica justo cuando México ha perdido en los últimos tres años el atractivo para captar inversión en energías limpias. La desconfianza inicial y después certeza de que el gobierno del Ganso optaría por los combustibles fósiles, hizo que, del séptimo lugar mundial, cayera al 33 de 40 naciones, según el Renewable Energy Country Attractiveness Index.
Otras decisiones desde la cancelación del NAIM, causaron estancamiento de la economía que no creció, pero éramos “muy felices”. Vino la pandemia y se fue el 8.5 por ciento del PIB; a mediados de 2020, inició la reapertura con igual tendencia de fallecimientos y contagios y mejoró la economía, pero hoy eso se “enfrió”, el sector exportador cayó, el IMEF dice que su indicador manufacturero bajó uno por ciento en global; por tamaño de empresa disminuyó 1.4 por ciento.
El saldo al momento que se tornará más negativo, es de 15 millones más de pobres, cifra que corresponde a más desamparados de salud pública y un crecimiento del desempleo, así como caída en los salarios. El crecimiento para 2021, aunque algunos lo ubicaban en 3.5, estará en retroceso y con ello la posible recuperación de todo lo perdido. Al final ni, aunque el mesías tropical se pusiera las pilas, no podremos alcanzar ni el 1.5 de crecimiento promedio sexenal, desde luego, según los números de los expertos, aunque claro, el machuchón sabe más.
Respecto a violencia del crimen organizado, solapada desde el poder Ejecutivo tiene al país bajo fuego con toda impunidad. Continúan las masacres, secuestros, tráfico de drogas, armas y personas, sólo que, a últimas fechas ante la cómplice inacción del gobierno federal, la delincuencia impone candidatos, elige administraciones municipales y estatales.
Lo nuevo sería que, con esa misma impunidad, se apodera de comunidades a sangre y fuego, se matan entre ellos, levantan “levas” y quien se niega, es asesinado, no importa si son nacionales o extranjeros. Hay quien afirma que de los 43 de Ayotzinapa, hay varios vivos, pero hoy convertidos en sicarios. La Sedena sabe de ese tema más de lo dicho.

Lo más reciente, los 15 municipios de Zacatecas donde Sinaloa y Jalisco se pelean la hegemonía y aíslan a las poblaciones derribando las antenas de transmisión y de telefonía. Los que saben dicen que de 33 ya derribaron 25, con lo que la gente queda a merced de los hampones que los someten.
Es decir, ya no son sólo Michoacán, Guerrero, Jalisco, Sinaloa, Durango, Sonora, Colima, Nayarit, Tamaulipas, Chiapas, Morelos y Estado de México, pero en vez de que las Fuerzas Armadas o los 100 mil hombres de la Guardia Nacional acudan a poner orden y rescatar a las poblaciones, desde Palacio Nacional se les envía abrazos, que seguramente llegan a los casi 95 mil asesinados
Pobre país, tres años de pesadilla. Parece que la 4T quiere hundir el barco en un sólo sexenio y nutrirse de la desesperación, angustia y miseria de los mexicanos.
Respecto a salud, parecemos ignorar que el número de fallecimientos es similar al de la segunda ola, incluso los contagios superan por momentos esas cifras, pero como ya estamos vacunados y le urge a la cuarta recuperar terreno, dejan irresponsablemente a discreción de gobiernos estatales la definición de semáforo epidemiológico que debería estar en manos del Consejo Nacional de Salud Pública, encabezado por la administración federal. Hay 300 mil muertos “oficiales” por Covid-19, pero estadísticamente hay muchos miles más gracias a las políticas (algunos dicen ignorancia o perversidad) del gobierno de cuarta.

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