Tamaulipas celebra Día Nacional de la Cuera Tamaulipeca

Es el traje típico que representa al estado de Tamaulipas en México. Esta prenda es originaria de Cd. Tula, Tamaulipas.

Está elaborada a partir de piel de becerro o gamuza de venado, la cuera proviene de un traje llamado cotón que era utilizado por los vaqueros para protegerse de las ramas y espinas.

Actualmente se considera como una prenda de gala para uso de fiestas o eventos especiales.

La cuera tamaulipeca como la conocemos actualmente, nació durante la Revolución Mexicana – entre 1915 y 1917.

De tintes rojizos, despliega largos flecos al frente, en la parte baja de las mangas y atrás. Cosidos, lleva contrastantes arabescos y grecas que le dan realce. En la espalda ostenta el complejo emblema de la entidad federativa. La vistosa chamarra pueden lucirla hombres y mujeres, con similares pantalones o faldas, respectivamente. Hablamos de la cuera tamaulipeca, cuyos orígenes en nada desmerecen.

PÓLVORA

Remontémonos a horizontes novohispanos, cuando los pueblos originarios de Aridoamérica oponen brava y tenaz resistencia. Provistos al principio de corazas y cascos, sufren los conquistadores severos reveses. Pesados y costosos, dichos objetos embarazan cualquier maniobra contra los ágiles insumisos del rumbo.

       El blindaje metálico a la postre va sustituyéndose por uniformes de cuero vacuno. Duros, económicos, ligeros, resisten hasta cierto punto flechazos enemigos.

La hechura deviene asimismo menos problemática, menos entretenida. Además, los colonos españoles llevan consigo hatos bovinos que proveen suficiente materia prima, sin necesidad de transportarla desde lejano puntos, a través de caminos peligrosos.

       Fundas, tocas y escudos del referido material complementan el atuendo castrense. En 1790 existían ya los soldados de cuera. El nombre surge –argumenta Leopoldo Martínez Caraza—“por […] su vestimenta fabricada con pieles de reses. Ellos formaron la base de las compañías presidiales” en la franja norteña del virreinato, que abarcaba el ahora Estado de Tamaulipas. Antiquísimos manuscritos revelan que entonces iba también abriéndose paso el ropaje de gamuza, quizás luego de aprender los aborígenes el uso de la pólvora y volverse preciso enfrentarlos con mayor agilidad.

NOTICIAS

Parece indudable la influencia que esta pieza recibe de aborígenes norteamericanos. Apaches, lipanes y comanches, por mencionar algunos, muestran gran destreza peletera, sirviéndose de especies nativas. Usan “chalequito […] calzones […] y zapato, todo de gamuza que cosen con bastante primor, y las mujeres preparan […] muy bien […] los cueros de los venados que matan los hombres”, constata Nicolás de Lafora en las postrimerías dieciochescas.

       Durante el siglo XIX la indumentaria de marras ensancha presencia en la vida civil y campirana, incluido el centro del país. Así lo reflejan pintores de la época. No obstante, continúa el uso militar del atavío. “Los soldados de la frontera” septentrional –observa hacia 1839 Manuel Payno en Tamaulipas–, combaten “incursiones de […] tribus bárbaras”; “su vestido se compone de” chaparreras “de gamuza, un cotón [o chaqueta] de lo mismo […] y un sombrero tendido”.

       Pobres datos hay mientras de las producciones tamaulipecas en la materia. Ni Apolinar Márquez ni Alejandro Prieto recogen noticias concretas. Entre 1855 y 1873 ambos destacan en cambio el rubro que denominan “pieles curtidas”.

TRAJE

Alberto Carrera Torres aporta lo suyo de manera imprevista. Fusilado en 1917, del mártir agrarista sobreviviría el retrato donde porta elegante cuera, de finos ornamentos sobre los hombros. Favorecida por el nacionalismo posrevolucionario, tal imagen da formidable impulso a la prenda, que de rural se transforma en típica.

Ernesto Cortázar, Antonio García Planes, Alberto Caballero y Lorenzo Barcelata –los Trovadores tamaulipecos—a ella dedican la exitosa melodía “El cuerudo”. Vistiéndola, en 1927 realizan triunfal gira por EUA. Los Hermanos Flores tampoco olvidan encargar modelos propios.

       La casaca consigue del cine nacional gran proyección a partir de 1936, con la película “Allá en el rancho Grande”. Intérprete y actor, Pedro Infante la exhibe al protagonizar “Los tres huastecos”, cinta de 1948. Eulalio González Piporro la retoma poco después en larga carrera fílmica. Este comediante nuevoleonés reivindica de soslayo el ascendiente regional de la cuera, que lo atavía en diversos largometrajes, espectáculos y portadas disqueras. Sin embargo, Tamaulipas la adopta como traje icónico, distinguiéndola con determinadas características.

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