La estatua fue colocada hace tres días por el ex alcalde morenista saliente, Roberto Téllez Monroy, que no alcanzó la reelección. Supuestamente la pagó de su bolsa y tuvo que donarla al municipio. Era una figura de cantera de 1.80 de alto, hecha en Michoacán.
El municipio es la sede de uno de los cacicazgos más importantes del PRI, el supuesto “Grupo Atlacomulco”, de donde surgió el expresidente Enrique Peña Nieto y su candidato más sólido para 2024, el actual gobernador del Edomex, Alfredo del Mazo.
Poner la estatua fue un desafío y una ofensa para los priístas locales. Destruirla es una ofensa para la 4T. Ninguna de las dos opciones es buena para la ciudadanía.

