La Operación del Hipódromo de las Américas… ¡Una Joya!

*El otrora majestuoso Hipódromo de las Américas que en los viejos tiempos ofrecía carreras cinco días a la semana todo el año, hoy no es ni la sombra de lo que alguna vez fue

Por Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

No me sorprende cómo operan el Hipódromo de las Américas, cada vez de forma más vergonzante. De plano, los subordinados del Checo Alamán ya lo volvieron un espectáculo muy chafa, burdo, corriente; exhibiendo a los asistentes -entre carrera y carrera- con su “Kiss Cam” y al ritmo de conjuntos musicales para que bailen algunas cuantas cumbias mal tocadas. Se les olvidó -o nunca supieron- que el Hipódromo es una casa de apuestas donde las carreras de caballos son el “Deporte de los Reyes”. Entre las carreras los organizadores deberían proporcionarle al público datos para fomentar la apuesta. Así sucede en los hipódromos respetables, en vez de exhibir tanto besito y apapacho a los asistentes. Me pregunto si en el Hipódromo de Maroñas, en Uruguay, operada por la misma empresa, será igual. Allá la hípica se respeta.

En cuanto a la operación hípica no tienen remedio. Me informan que existen mil quejas en cuanto a la misma. La eterna queja por la falta de mantenimiento en la zona de caballerizas sigue. Ya habíamos logrado, cuando la Unión Mexicana era la representante activa de los caballistas, que abrieran por las mañanas la pista de carreras los lunes. Ya la volvieron a cerrar para ahorrarse unos pesitos. Así de mezquinos son. Los caballos de carrera son atletas y deben salir de sus establos para hacer ejercicio todos los días, de acuerdo con el programa de entrenamiento que diseñe su cuidador. ¡Pero no lo entienden y no hay quien defienda lo elemental! 

Un viejo caballista tiene un montón de caballos estabulados y como somos buenos amigos se quejó amargamente. Me platicó la forma absurda y abusiva para inscribir un caballo para que participe en una carrera. Hay que pagar por adelantado la monta del jinete contratado y cuando la carrera no se ofrece, pues le jinetean el dinero por una semana. Es un trámite absurdo e innecesario. Y ni hablar de la absurda aportación que, por ejemplar, tienen que pagar los dueños de caballos cada mes, para que puedan participar y así contribuir a los premios cuando es obligación de la permisionaria ofrecer buenas bolsas.

Bastante dinero cuesta la manutención de los caballos. Caray, los tratos de los representantes “oficiales” de los Caballistas con la empresa son francamente cuestionables, en su afán de cooperar con el espectáculo se tienden como tapetes a su paso. ¡Qué, no es una organización que defienda a sus agremiados! Desgraciadamente su fama de que gozan de “privilegios” es creciente. Otro compañero me dijo que va a pedirles que convoquen a una asamblea para informar a sus asociados de sus gestiones.

Ahora, un grupo de empresarios han inaugurado el restaurante Bárbaro del que me dicen que está a todo lujo; aunque extremadamente caro, ni tlayudas ofrecen en su menú ahora que están de moda. Realmente es un antro para jóvenes que da servicio hasta las dos de la mañana de jueves a domingo. De esa manera, el permisionario obtiene ingresos por la renta recibida de la misma forma que, en la grada poniente se alojan empresas del grupo CIE que no aportan nada a los raquíticos premios que reciben los caballistas.

Otra pregunta. ¿En qué habrá quedado la averiguación que denunció el criador Salomé Gallegos cuando “alguien” le ofreció que mediante un “moche” sus caballos no irían al antidoping? La sospecha de esa práctica deshonesta sigue en vigor. En la zona de caballerizas, llama la atención que el secretario ejecutivo de la Comisión de Carreras, el C. Carlos A. Macedo anda estrenando un lindo automóvil. Se dice, comenta y rumora que está en el enjuague. 

Y a propósito, otro amigo me preguntó, ¿habrán entrevistado al dueño de la Comisión Mexicana de Carreras, el licenciado Manuel Pacheco Hinojosa en la Dirección General de Juegos y Sorteos? ¿Ya le habrán hecho una auditoría?

También me llama la atención el monto de la cantidad de lo que se apuesta. De acuerdo con los charts que se han publicado, el “handle”, es decir, la apuesta, se ha incrementado al doble en comparación con las primeras funciones de este año y, pues, ante la evidencia de que “alguien” se robaba el fondo de las apuestas, es probable que ya se haya corregido está situación ante la denuncia que hicimos en Gobernación. Otro hecho es que el Casino que se ubica dentro del Hipódromo. De buenas fuentes supe que lo clausuraron porque un inspector que andaba de incógnito encontró una mesa de jugadores cruzando dinero en efectivo, lo cual está prohibido y lo clausuró inmediatamente. De allí nuestra insistencia en que la DGJyS prepare y asigne interventores, bien pagados para que supervise toda la operación, como lo manda el permiso.

También me enteré de que algunos de los empleados con más antigüedad de la permisionaria están siendo despedidos y el Sindicato, la “Unión Nacional de Trabajadores de la Industria Alimenticia, Refresquera… y un largo etcétera”, que comanda el exdiputado priista Isaías González Cuevas no apoya a sus agremiados y deja que las negociaciones las hagan los trabajadores que, bajo amenaza, aceptan la liquidación que la empresa les imponga, pues saben que litigar esos asuntos son engorrosos y tardados. 

Así pues, el otrora majestuoso Hipódromo de las Américas que, en los viejos tiempos ofrecía carreras cinco días a la semana ―todo el año― ahora no puede dar más que dos funciones a la semana con carreras cuyo resultado son “largas filas indias” de caballos veteranos. No hay carreras competitivas, ni un buen espectáculo.  La operación hípica es una joya… ¿No les parece?

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