Jorge Cuellar Valdez, un guerrero y líder moral del SUTAUR-100

• Es una fuerte lucha interminable, sabemos muy bien que el conflicto de la Ruta 100 no ha muerto, por el contrario, día a día se fortalece para vencer a tres gigantes que no son invisibles, ni son invencibles, se llaman: corrupción, injusticia e impunidad
• Con base al aparato legal que rige en México, lograremos una victoria para rescatar las inversiones que nos fueron defraudadas, puntualizó, al cumplirse este viernes 8 de abril, 27 años de la quiebra técnica del Sindicato Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, que dio origen al surgimiento de la Comisión Liquidadora de la ex Ruta 100

Por Blas A. Buendía

Han pasado 27 años de aquel funesto sábado 8 de abril de 1995, en que el último gobierno regentista de la época hegemónica del Partido Revolucionario Institucional, decidió cerrar una de las empresas de transporte urbano más importantes y emblemáticas del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, dejando en el desamparo a más de 12,004 choferes que pertenecieron a uno de los sindicatos más poderosos del país, como el Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, el SUTAUR-100.
En todo ese periplo de tiempo, entre la vida y la muerte, de jueves a jueves, y en días sumamente especiales, los rostros olvidados por el poder gubernamental salen a manifestarse pacíficamente en diferentes rumbos de la capital, particularmente en la vistosa Plaza de la Constitución, mudo testigo de la historia de México.
27 años de interminables sesiones de luchas y desvelos; 27 años en que el conflicto de la ex Ruta 100, que aún no culmina, ha registrado desde la persecución política de quienes han sido sus líderes, que hoy la historia los estigmatiza como cómplices y traidores, así como la amalgama de sujetos ingratos que han utilizado los tiempos para solo ser espectadores de los crímenes políticos que se han desenvuelto en torno a esta estela complicada, sino que están al asecho como auténticos buitres para vencer al grupo mayoritario que encabeza Jorge Cuellar Valdez.
En 27 años, han desfilado gobiernos desde la época del último regente zedillista, Óscar Espinosa Villarreal, quien en confabulación con el Poder Judicial capitalino a cargo de Saturnino Agüero Aguirre, frenó toda expectativa de solución judicial, dejando como herencia un vestigio criminal que se quedó sin resolver: el asesinato político del magistrado penalista Abraham Polo Uscanga, cuyos restos mortales yacen en una sobria cripta del Panteón Jardín, localizado en la Alcaldía Álvaro Obregón, bajo la sombra de tan majestuosos árboles como la regia figura del veracruzano impartidor de justicia desaparecido.
La historia del último regente zedillista Óscar Espinosa Villarreal, a sus 69 años de edad, tiene mucho que revelar, que si bien ya está alejado de la política priista, en la curva de su vida sería urgente y necesario que describiera cómo, tras bambalinas, se dieron los sucesos para desaparecer a la ex Ruta 100, conflicto laboral que no ha sido olvidado, sino que cada día retoma mayor vigencia ante un gobierno emanado de la Oclocracia que solo garantiza la degradación de las instituciones democráticas y republicanas.
Con esta omisión de justicia se refleja claramente que en México “no existe ni la Constitución, ni la justicia, ni la dignidad, ni la congruencia, ni la decencia, ni la diplomacia, y mucho menos, el amor por México”, tomando en consideración que desde la época neoliberal a la faceta del nuevo gobierno morenista, el tema Ruta 100 no fenece en la memoria y en la inquietud de los nuevos gobernantes.

Andrés Manuel López Obrador, transcurridos 27 años, es factor fundamental para lograr la anhelada justicia a los 12,004 ex choferes de la R-100, que todas las administraciones de gobierno de la Ciudad de México han delimitado para no dar la inmediata solución, sin valorar que gracias a esos entonces jóvenes ex choferes del momento, con tesón y ahínco, dirigidos por su líder moral Jorge Cuellar Valdez, sirvieron como apoyo político para encumbrarlo en la Presidencia de la República; incluso, hasta hoy en día.
En la transición política de la Ciudad de México, si bien Óscar Espinosa Villarreal fue el último regente en el período presidencial de Ernesto Zedillo Ponce de León, han transcurrido un total de siete jefaturas de apariencia izquierda, iniciando con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rosario Robles Berlanga, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard Casaubond, Miguel Mancera Espinosa y Claudia Sheinmbaum Pardo.
Todos ellos, unos por desidia y otros por cuestiones políticas, se han negado y omitido sistémicamente en arreglar el problema de la ex Ruta 100, ya que muchos de sus integrantes han fallecido sin haber dejado una herencia económica a sus familias, sino una lápida de deudas en sus espaldas.
A 27 años de la quiebra técnica de la R-100, ya es justo que los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y el de Claudia Sheinbaum Pardo, se toquen el corazón y rompan su ceguera para hacerles justicia a esos incansables hombres y mujeres que se han prestado hasta ser promotores del voto a favor de los candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional, asociación civil que le dio origen al partido político de MORENA, siendo creado el 2 de octubre de 2011, impulsado por el propio López Obrador.
Jorge Cuellar Valdez, un guerrero y líder moral de ex Ruta 100, está aferrado a cumplirle a sus agremiados para que el gobierno de la Doctora Sheinbaum, cristalice los compromisos ya asumidos oficialmente desde el Segundo Congreso de la Ciudad de México, pero reconoce que en esa línea de verticalidad y transparencia, existen grupos minoritarios y antagónicos que pretenden desestabilizar lo avanzado de las negociaciones.
Reprobable, de forma total, es el histriónico papel que está jugando un sujeto criminal que le apodan “el Cheche, la Mosca Chimuela”, quien falto de toda cultura, se ha encargado de llevar por el mal camino a los colegas que solo engrosan las filas de la denostación y el desequilibrio mental de quienes lo siguen.
Consciente, Cuellar Valdez revela que en lo personal, jamás ha pensado en “tirar la toalla”, sino por el contrario, pese a sus múltiples complejidades de salud y los síntomas de alicaimiento, su moral sigue siendo totalmente firme, pese a las vicisitudes y las traiciones de quienes lo rodean, sean cercanos o lejanos.
“Es una fuerte lucha interminable, sabemos muy bien que el conflicto de la Ruta 100 no ha muerto, por el contrario, día a día se fortalece para vencer a un gigante que no es invisible, ni es invencible, sino que con base al aparato legal que rige en México, lograremos una victoria para rescatar las inversiones que nos fueron defraudadas”, puntualizó Jorge Cuellar Valdez, al cumplirse este viernes 8 de abril, 27 años de la quiebra técnica del Sindicato Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, que dio origen al surgimiento de la Comisión Liquidadora de la ex Ruta 100.

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