Yo Campesino / Ven el final de 4T

*Ingreso de capital fijo extranjero reflejo de un sexenio y el daño del ganso

Miguel A. Rocha Valencia

Imaginemos que pasaría con México si en vez de festejar el ingreso de más de 27 mil 500 millones de dólares en Inversión Extranjera Fija al primer trimestre de este año, regresaran los 35 mil millones que salieron en los tres años iniciales de esta administración, derivado de la incertidumbre y desconfianza causados por la “política” personal del ganso de Macuspana.

Bueno, con sólo que no hubiesen emigrado en ese mismo periodo cerca de seis mil millones de dólares, tendríamos una realidad diferente donde los “otros datos” hablarían de un México hacia adelante, sin el incremento en la pobreza laboral ni la caída de los salarios.

Y es que, así como en este año ya marca récord la IED cuyo mejor antecedente data de 2013 en que registró 31 mil 495 millones de dólares, también hay que decir que en realidad se trata de una recuperación de lo perdido en años pasados, a partir de la cancelación del NAIM que dio al traste con cerca de 33 mil millones de dólares ya invertidos y por llegar en torno a la terminal aérea de Texcoco.

Eso sin contar lo que se va en documentos de gobierno que significan una cantidad similar, en tanto que los capitales mexicanos en el extranjero crecieron a más de 100 mil millones de dólares, incluyendo los dineros del “patriótico” empresario Carlos Slim.

Esto es que, si bien se recupera la inversión extranjera, la nacional sigue guardada, no se arriesga ni en las obras emblemáticas de la 4T, simplemente porque no les ven viabilidad financiera. O sea, no las ven como negocio, además que aun sienten mucha desconfianza.

Lo de la extranjera, tiene mucho que ver con fusiones y compras incluso entre particulares como ocurre con Televisa-Univisión, o la reestructura de Aeroméxico; se trata de dineros sustitutivos de otros, además de que, de acuerdo con los expertos, la maduración de una inversión privada tarda años.

Esto es que las inversiones directas se están realizando con la idea de que el ganso-imperio está por terminar de acuerdo con la visión de los extranjeros. Los nacionales aún no se atreven ni siquiera con la idea de tomar financiamiento de la banca oficial donde según nos dicen hay muchos miles de millones en espera de peticionarios en el ramo de la generación de energía.

La noticia, no obstante, es positiva, aunque hace surgir preguntas acerca de qué país tendríamos si el machuchón cambiara su discurso y acciones en favor de la inversión privada a la cual dice favorecer, pero en realidad sataniza y obstruye, como si la intención no fuera la mejora de la economía nacional sino su empobrecimiento.

Porque, además, el gozo se puede ir al pozo dependiendo de lo que ocurra en las disputas del T-MEC, donde los expertos adelantan que otros socios comerciales de México están atentos a esa situación pues podrían también hacer reclamos, como sucede al tratado comercial con Europa.

Allá hay países como España y Alemania, dispuestos a exigir mesas y paneles de análisis y negociación por presuntas violaciones, dependiendo del camino que se marque con el T-MEC.

Porque en el asunto de energías hay en juego muchos miles de millones de dólares, tanto ya invertidos como por llegar en caso de que, por fin, el mesías tropical reconozca que los tiempos cambiaron, la existencia de un mercado global y lo favorable que sería para el país un mayor flujo de capitales capaz de duplicar la planta productiva actual.

En ese sentido lo que dice el senador Monreal cobra vigencia, no sólo cuando habla de respetar tratados y la urgencia de atraer capitales productivos y no especulativos, sino también cuando urge a un clima de tolerancia, respeto que disminuya el nivel de confrontación actual, que nos pongamos de acuerdo para construir el país que todos nos merecemos.

Esto es que el país actual no es el que merecemos y que, si hay una fuerte confrontación social, además, a contra pelo de su reconocimiento positivo al gobierno de la 4T y a su caudillo, él mismo se desmiente al reconocer la necesidad de juntar a empresarios, clases medias, organizaciones de la población civil para alcanzar esa meta de un México mejor.

Por lo pronto al iniciar las consultas en materia energética México, Estados Unidos, quedó en claro que de esos acuerdos dependen 7.8 millones de trabajadores, en especial del ramo automotriz del cual se aporta el 16 por ciento a nivel mundial.

Eso es lo que está en juego, amén de que, si esto no se resuelve satisfactoriamente, otros sectores se verán afectados, especialmente el alimentario del cual somos dependientes más allá de la soberanía patriotera que enarbola del tlatoani olmeca.

Ojalá no nos hundan más.

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