*Crisis en los cielos de Europa por la escasez del queroseno provocado por la guerra de medio oriente
Por Yiram Anteliz
Europa ha entrado en una cuenta regresiva mortal para su conectividad. Según las advertencias más recientes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el continente dispone de apenas cuatro semanas de inventario de combustible de aviación antes de alcanzar niveles de desabastecimiento total. La parálisis operativa no es una posibilidad lejana, es una amenaza inmediata. A diferencia del crudo, Europa carece de reservas estratégicas de queroseno (producto refinado), lo que deja a los aeropuertos a merced de un suministro que hoy está virtualmente cortado.
El estrangulamiento de Ormuz: La yugular energética cortada
El origen del pánico se encuentra a miles de kilómetros, en el Estrecho de Ormuz. El cierre de esta vía marítima clave desde finales de febrero, debido al recrudecimiento del conflicto armado en Oriente Medio, ha bloqueado el paso de casi el 35% del queroseno mundial. Europa, que depende de esta ruta para el 75% de sus importaciones netas de combustible de aviación, está viendo cómo sus barcos cisterna quedan atrapados o son desviados, disparando los costos logísticos a niveles prohibitivos.
Precios de guerra: El «hachazo» a las aerolíneas y al pasajero
La asimetría del mercado es aterradora: mientras el petróleo crudo ha subido un tercio, el precio del combustible para aviones se ha duplicado, alcanzando picos de 1,838 dólares por tonelada este mes. Las aerolíneas están contra las cuerdas. Gigantes como Lufthansa y KLM ya han iniciado cancelaciones preventivas, y las operadoras de bajo costo están en riesgo de quiebra técnica; Wizz Air, con solo un 55% de su combustible protegido por coberturas (hedging), pierde dinero en cada vuelo que despega. El resultado para el ciudadano: recargos por combustible de hasta 280 dólares por billete y la eliminación de rutas secundarias.
Un verano sin aviones: La tormenta perfecta en la infraestructura
No hay plan B. El cuello de botella en las refinerías europeas, muchas cerradas o reconvertidas por la transición hacia combustibles sostenibles (SAF), impide procesar el crudo necesario para sustituir las importaciones perdidas. Con la temporada de verano a la vuelta de la esquina, las autoridades advierten que el sector se enfrenta a una reducción forzosa del 15% en su capacidad operativa. Si el bloqueo en Oriente Medio persiste, el 2026 será recordado como el año en que los cielos de Europa se quedaron en silencio por falta de energía.
