Yo Campesino / Nada que festejar

*Números rojos en economía, aeronáutica, seguridad y salud

Por Miguel A. Rocha Valencia

Si el ganso no está preocupado por la situación del país, millones de mexicanos sí lo estamos; el discurso festivo presidencial choca con la realidad. Los números indican que vamos cada vez peor y que los próximos años serán de pesadilla en todos los rubros.

Sólo para apuntar, el banco Citibanamex bajó su estimación de crecimiento del PIB y de 2.1 por ciento al inicio de año, hoy la coloca entre 1.3 a 1.7 por ciento, en tanto que el promedio de inflación estará por arriba del seis por ciento anualizado.

Habrá que sumar un hecho que parece incontrolable dada la incapacidad de la Secretaría de Hacienda para asumir un criterio meramente financiero-económico y supeditarse a las “políticas primitivas” del machuchón de Palacio Nacional, ya que en todas sus apreciaciones presupuestales se equivocó incluyendo su estimación del déficit público, el cual se sacrifica a cambio se sostener precios “bajos” en gasolinas donde fácilmente se irán en subsidios alrededor de 250 mil millones de pesos.

De esa suerte, el déficit estimado de unos 900 mil millones de pesos, ya de por sí alto, se irá para arriba. Tan sólo enero la cifra fue de 64 mil 533 millones, que es diez veces mayor al registrado en el mismo periodo del año pasado y superior al de 2020.

Es decir, su tendencia es alcista y revelan un estancamiento o baja en los ingresos tributarios, que se hará mayor en el reporte de febrero-marzo por el subsidio al IEPS de las gasolinas, lo cual tendrá el doble efecto de primero, no contarán como ingresos y segundo, gravitarán en el déficit, se gasta más de lo que ingresa.

De acuerdo con los expertos, no se hace nada ni existe una estrategia para contener este creciente déficit, ya que los recursos presupuestales se gastan de acuerdo a criterios de políticas publicitarias en favor del régimen, lo mismo en obras de dudosa utilidad inmediata o para sostener una economía-ficción donde el valor del dinero aumentará y prevén que, al cierre del año, la tasa de referencia se ubicaría en 8.25 por ciento; anteriormente preveía un nivel de 7.75 por ciento.

Respecto al crecimiento, los expertos señalan que para 2023, el máximo posible será del dos por ciento con una inflación del cuatro por ciento, con lo cual queda cancelada la posibilidad de al menos un “pírrico” dos por ciento promedio sexenal.

Con relación al inaugurado aeropuerto de Santa Lucía completo o incompleto, nada hay por festejar pues está claro que no resuelve por sí solo los problemas de operatividad y seguridad en el Valle de México.

Este AIFA sólo se entiende como suma o desfogue a la saturación de la actual terminal de la Ciudad de México y suma al de Toluca en lo que se da en llamar Sistema Metropolitano de Aeropuertos.

Es decir que, si el valor de construcción de Santa Lucía es la tercera parte de lo que costaría el Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, es porque ese es su tamaño y capacidades. El NAIM tendría seis pistas, asumiría el tráfico del AICM y operaría carga.

El de Zumpango sólo tiene dos pistas civiles y una militar y ninguna de carga, además de que su operatividad simultánea con la del AICM está limitada por seguridad, tan es así que se nos degradó a segundo nivel y no se pueden operar más vuelos desde o hacia Estados Unidos.

El agregado sería la reiterada pérdida de más de 330 mil millones de pesos por el cierre del NAIM, la deuda que pesa sobre el TUA del AICM que debió aumentar sus tarifas para poder pagar 200 millones de dólares anuales más intereses durante los próximos 17 o 16 años.

Ni hablar lo que se repite permanentemente: la cancelación del NAIM marcó la caída de la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros quienes desde entonces se retrajeron y sólo participan con lo menos posible generalmente por amenazas y extorsiones desde Palacio Nacional (Julio Scherer organizó el esquema).

Es decir que el costo en pérdidas no sólo abarca las deudas directas del NAIM, sino el retiro de inversiones, pérdida de empleo, quiebra de empresas, caída en bolsa, en su momento depreciación del peso y obvio, aumento en la deuda púbica.

De salud y seguridad los números se vuelven contra el caudillo. Los expertos hablan de 117 mil asesinatos y cerca de 600 mil fallecimientos por el mal manejo de la pandemia.

Aun con eso, el ganso festeja. Será que esa era la intención, quebrar al país. No a la Revocación de Mandato

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