*Por primera vez en la historia se llevó a cabo un partido mundialista en territorio canadiense donde brillo la ausencia de aficionados
Por Yiram Anteliz
El histórico estreno de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 en territorio canadiense dejó un sabor agridulce en las tribunas del Toronto Stadium. Aunque en el papel se trataba de una fiesta nacional sin precedentes, la realidad sobre la cancha entregó un partido plano, carente de ritmo y con largas lagunas de emoción que contagiaron a una afición que por momentos lució apagada. El empate 1-1 final premia el esfuerzo de ambos, pero deja en evidencia que a la escuadra norteamericana todavía le cuesta asumir el protagonismo con fluidez.
Un arranque flojo y la frialdad en la tribuna
Pese al colorido previo encabezado por las presentaciones musicales de Alanis Morissette y Michael Bublé, el ambiente general se tornó tenso y con varios huecos de entusiasmo conforme pasaban los minutos. Bosnia y Herzegovina leyó a la perfección las imprecisiones de los locales y apostó por un planteamiento rocoso y ordenado en la zaga. Al minuto 21, en una de las pocas llegadas claras del primer tiempo, el delantero bosnio Jovo Lukić aprovechó las bondades de la marca canadiense tras un tiro de esquina para conectar un cabezazo cruzado, mandando el balón al fondo de las redes y congelando las pocas revoluciones que le quedaban al juego.
Chispazos desde la banca para romper el letargo
En la parte complementaria, el partido continuó bajo una tónica gris, con una alarmante falta de claridad ofensiva por parte de Canadá. La decisión del técnico Jesse Marsch de dejar en el banquillo a Alphonso Davies (cediendo la capitanía a Stephen Eustáquio) le quitó el desborde natural al cuadro de la hoja de maple. No fue sino hasta el carrusel de modificaciones en el último tramo cuando el encuentro ofreció algo de emoción. Al minuto 78, con apenas dos minutos de haber ingresado de cambio, el atacante Cyle Larin encontró una pelota servida por Promise David dentro del área chica, giró sobre su propio eje y rescató un remate forzado que superó al arquero Nikola Vasilj para decretar el empate.
Un premio histórico para un partido ordinario
Aunque los minutos finales transcurrieron sin grandes aproximaciones, la igualada tiene un valor estadístico monumental que maquilla la discreta exhibición. Con este marcador, Canadá puso fin a una racha de seis derrotas consecutivas acumuladas en sus dos participaciones previas en la máxima justa del futbol (México 1986 y Qatar 2022). Este punto representa el primer resultado positivo de su historia en una Copa del Mundo de la FIFA absoluta, dándoles un respiro vital dentro del Grupo B de cara a sus próximos compromisos ante Suiza y Qatar, donde deberán elevar notablemente el nivel de juego si aspiran a la clasificación.
