La maquinación proviene de “la banda de la toga y el birrete”

*A la ministra Yasmín Esquivel Mossa le indilgan supuestos a un historial académico impecable, que a 35 años de presentar su tesis, ahora la pretenden desprestigiar por el delito de “plagio”

*Solo por ser mujer, el ataque fue fraguado desde las más oscuras togas ya que la asocian tener amistad con el actual Ejecutivo federal; la ministra nunca ha prostituido a la justicia, su verticalidad la define como una auténtica impartidora de justicia que no se ha visto tentada por el dinero fácil, sentenció el penalista Alberto Woolrich Ortiz

*Acusa que Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, “no aceptaron escuchar el encuadre de una voz femenina y enérgica que consiguió interrumpirlos en sus deseos de continuidad con ese obscuro proyecto de utilizar a la Corte como su bastión político y económico, saturado de negros antecedentes con apariencia ‘del buen derecho jurídico’, pero todo huele a corrupción” 

Por Blas A. Buendía *

Una fuente confiable de alto nivel de crédito reveló que el escándalo suscitado en contra del presunto plagio de su tesis de licenciatura en Derecho de la ahora ministra Yasmín Esquivel Mossa —presentada hace más de tres décadas en la UNAM— fue fraguado desde la más tendenciosas y oscuras togas para desprestigiarla e impedir que el Pleno de Ministros pueda sufragar a favor de ella y transformarla en la primera presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la historia de México.

Aparentemente, sombrías corrientes involucra el poder del periodismo reaccionario financiado por la ultraderecha que manipula a través de grandes consorcios de los medios de comunicación, como LatinUS, y la tenebrosa y gran cofradía que caracteriza a quienes portan togas y birretes y quienes se manejan desde las más altas esferas del poder judicial federal, para hacer y destruir a los enemigos, no solo del régimen en turno a través de acciones de connivencia, sino de la propia gran esfera que representa este omnímodo poder.

Aún se recuerda uno de tantos escándalos en el que conllevó a la dimisión del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora, quien con sus “hazañas indebidas”, desplegó una nueva página en la historia de las irregularidades y corrupción, toda vez que “el Poder Judicial es de las fortificaciones más cerradas, sus agentes de poder intocables que no se exteriorizan por ser un cónclave de la política contraria a la transparencia, pese a que el Congreso de la Unión que representa a una sociedad agraviada, sigue exigiendo rendición de cuentas”.

Según la “fuente confiable de alto nivel de crédito”, magistrados a través del manipuleo de jueces, aparentemente persuadieron para que un ciudadano de nombre Miguel Alonso Mesa, quien supuestamente es consultor en litigio estratégico y derecho anticorrupción —según su cuenta de Twitter @MiguelMezaC—, promovió una denuncia por plagio en contra de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, demandando en primera instancia que este caso debe ser resuelto sobre la procedencia de la denuncia, el propio ministro presidente Arturo Saldívar, para posteriormente ser votado por el Pleno de la Suprema Corte.

Bajo el espíritu del Artículo 11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación (LOAPJF), éste prevé que “los ministros serán responsables por tener una notoria ineptitud, así como no preservar la dignidad y el profesionalismo propios de la función judicial”.

Este nuevo escándalo del poder judicial mexicano ya trascendió las fronteras, dejando en la divaga que México sigue siendo un país con aparentes leyes que nadie respeta, sumergido en la tenacidad de la anarquía manipulada, ahora, por el narco crimen organizado el cual ya trazó su gobierno de facto, paralelo al constitucional del presidente Andrés Manuel López Obrador, ante su arrogancia de no perjudicar con quienes ha hecho negocios ilegales.

El asunto ante las autoridades correspondientes, ya tomó una extraordinaria escala de descrédito en contra del Poder Judicial Federal, estando a escasos días de que este lunes 2 de enero (2023), la Corte elegirá a su nuevo presidente y/o presidenta.

Entre los candidatos se encuentra Yasmín Esquivel Mossa quien ha rechazado las acusaciones de que carezca de veracidad la presentación de su tesis profesional presentado en 1987; y su posible contrincante Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, a quien se le considera el más acaudalado ministro, es decir, el Padrino de la Corte.

Ya no es raro hablar de “corrupción en la Corte”

Desde las épocas más remotas diversos juristas han mostrado una gran preocupación para exponer, precisar y defender cuáles son los ideales de lo que debe entenderse por impartición de justicia, de lo cual enumeró el penalista Alberto Woolrich Ortiz.

Para algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como lo son Arturo Fernández Zaldívar Lelo de Larrea y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, al parecer nada de ello les interesa. No sienten la necesidad de una impartición de justicia libre de corrupción.

Antes de entrar al tema, Woolrich procedió a consultar la historia: La Suprema Corte de Justicia fue en algunos casos y durante la época del neoliberalismo, refugio de ciertas togas que no se distinguieron por su probidad, ministros que carecieron de la primera virtud que se requiere para ocupar el elevado sitial de Señor Ministro. “La toga proba es precisamente una colaboradora de la justicia y la de varios ministriles fue y es contraria a la verdad y honorabilidad que debe de prevalecer en la impartición de ella”, aseveró.

Para muchos letrados pertenecientes a la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., fue un gran vendaval el escuchar a Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, “no aceptaron escuchar el encuadre de una voz femenina y enérgica que consiguió interrumpirlos en sus deseos de continuidad con ese obscuro proyecto de utilizar a la Corte como su bastión político y económico, saturado de negros antecedentes, con apariencia ‘del buen derecho jurídico’, pero todo huele a corrupción”.

Por cierto, esas togas muy propensas a la lealtad de la corrupción, tienen mucho que ver con muchos actos de impudicia, anunciando que en breve se referirá a sucesos cometidos durante la época del neoliberalismo y durante esta Cuarta Transformación de la Nación.

El espíritu mediático del Señor Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue arropado por falsas tesis de combatir el execrable fenómeno de la corrupción que impera en el medio de impartición de justicia.

“Ese ‘Siervo de la Nación’ sólo dio como resultado palabras sin fortuna —ya que ni de hecho ni históricamente hizo algo—; insistió en haber alcanzado logros durante su mandato, cuando todos sabemos que no hizo nada”, insistió Woolrich.

Pero sin menoscabo de estas circunstancias fácticas reales, se debe recordar que en el Poder Judicial Federal, los jueces viriles denunciaron diversos actos de corrupción en los adentros del emblemático edificio ubicado en Pino Suarez, número 2…, “y Zaldívar Lelo de Larrera, bien gracias”.

Dicho lo anterior, la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, nunca tuvo duda alguna, ni la hay ahora, de aquellas intenciones perversas de Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, Alfredo Gutiérrez Ortíz Mena y otras togas más que se encuentran perfectamente identificadas, de perpetrarse en el poder y dar continuidad a los proyectos de proteger y brindar impunidad a todos aquellos corruptos que en todos los confines de la Patria denigran a la justicia prostituyendo a la misma.

La historia será nuestro más evidente testigo —remarcó el abogado Woolrich— que en el futuro inmediato, también presentará diversos análisis que exhibirá todos aquellos actos de indecencia perpetrados por indignas togas que ocupan y ocuparon el elevado sitial de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, coincidentemente esos iletrados son aquellos que apoyan los insanos proyectos para simular el combate a la corrupción, mismos que han pretendido impedir el proyecto presentado por “una dama de bien, que busca el anhelo de millones de mexicanos, para combatir y limpiar el entorno de la impartición de justicia en todos sus niveles”, precisó.

“México requiere en la actualidad hechos no argumentos inútiles e insensatos. Es el deseo de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, destapar la cloaca de corrupción que existe en el medio y así lo hará. Corruptio optima, pessima”, precisó en términos jurídicos en latín.

Obstáculos antijurídicos contra Mossa

Asimismo, la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., enfatizó que “uno de los mayores errores que puede cometer cualquier abogado penalista es el de prejuzgar. Nuestra misión no es esa, podrá existir un gran cúmulo de demostrativas en contra. Nuestra obligación es verificar que ellas sean las eficaces para acusar”.

Explicó: “En lo personal, me resulta muy raro, toda esa campaña de pretendido desprestigio a quien durante toda su trayectoria profesional la ha ejercido con pulcritud y honestidad”, haciendo referencia a la carrera judicial de la ministra Yasmín Esquivel Mossa.

El abogado Woolrich determinó: “La colectividad  de abogados en sus más diversas ramas del derecho, todos me conocen, que siempre he sido un acervo crítico en contra de la Cuarta Transformación de la República y por sobre todo en contra de todas aquellas togas que a cambio de monedas denigran a nuestra justicia. La toga de la señora ministra Yasmín Esquivel Mossa no es de esas. Yo no voy a incidir en el hecho de la tesis, eso compete a la UNAM; yo me referiré solo a su trayectoria como funcionaria.

“Como todos saben soy litigante y desde 1965; he caminado por todos los corredores de justicia; primero cargando los portafolios de mis enseñantes en esta profesión y después como litigante.

“Mi profesión ha sido generosa conmigo en todos los aspectos, me ha permitido conocer a grandes amigos y grandes adversarios y por sobre todo a múltiples impartidores de justicia, de toda índole, sabios, corruptos, ignorantes, arbitrarios, prepotentes, viciosos, etcétera.

“Hoy solo les puedo decir que he seguido la trayectoria de la Ministra Esquivel, desde aquel Tribunal Agrario; ello se debió en que en su calidad de Secretaria conocía de un litigio de grandes repercusiones económicas en ninguno de ellos se dejó tentar por dinero.

“Años después supe de ella ya que destacaba como abogada y servidora pública en el Medio del Derecho Administrativo. Ahí me tocó litigar en múltiples asuntos, me dio la razón cuando la tenía y cuando no, no; jamás se le ha sabido, a diferencia de otros, que venda sus resoluciones y prostituya a la justicia.

“Se hace raro que al alzar la mano para Presidenta de la Suprema Corte haya tocado el sensible tópico de corrupción y la reacción ya ni comentarla. Lo que si tengo la certeza es que a diferencia de otros, sería una eficaz presidenta del máximo organismo de justicia para sanear plenamente a la mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¡Es cuanto!”, puntualizó el prestigiado abogado Alberto Woolrich Ortiz.

Reportero Free Lance *

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

filtrodedatospoliticos@gmail.com

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